Fernando Fornaris

Nació , al que nada detendría en sus deseos de libertad e independencia de su amada tierra, Cuba, salvo una descarga de fusileria española, en aquella ciudad, cuna de tantos héroes, de tantos patriotas que todo lo inmolaron, como lo haría también Fernando, la Ciudad de Bayamo, en el Oriente cubano un 6 de Junio de 1837. Fueron sus padres, el también de mismo nombre Fernando Fornaris y Francisca de Borja de Céspedes Barrero.

 

Su juventud debió de ser feliz, su familia era una de las mas distinguidas de la ciudad. Dado el carácter serio y sobrio que le caracterizó conforme fue creciendo debió de ser buen estudiante…así lo indican las buenas notas que obtenía en la ciudad de la Habana donde cursó los estudios de abogado.

 

Acabados sus estudios de derecho volvió a la ciudad que le vio nacer y en donde se casó en el año 1857 con la que sería junto con Cuba su otro gran amor, una jovencita de 16 años, Juana Elvira de Céspedes, hija de Ramón de Céspedes Barrero y Juana Evangelista Fornaris Fontaine.

 

Pronto demostró sus conocimientos en la abogacía, joven todavia, veintitantos años, fundo un bufete que tenía en aquella ciudad una gran clientela. Recibía numerosos poderes de caracter administrativo. Podía haber vivido quizás una vida agradable, tranquila...pero hay quienes no pueden tolerar la injusticia...porque se puede estar mucho tiempo de rodillas, quizás hay quienes permanecen así hasta que caen agotados, otros no tanto...Así le ocurrió al joven bayamés.

 

Antes de la guerra escribió gran cantidad de poesías las que publicaba en periódicos de la época, tales como el periódico La Regeneración de Bayamo o La Antorcha de Manzanillo. Se mostró muy interesado po la Educación universal, que pudiese llegar a todos, incluyendo a los más desfavorecidos, sin importar la raza, como muestran artículos escritos en la revista "La Idea" o en "El Cubano Libre".

 

Durante la guerra escribió poemas dedicados a patriotas que regaron con su sangre los campos de Cuba.

 

No tardó mucho tiempo en tomar consciencia de la tiranía a que Cuba se hallaba sometida, por una España que no era la “madre patria” como trataban de hacer creer los que se hallaban bien acomodados a aquella situación y poco les importaba las vejaciones a la que la mayoria de los cubanos se hallaban sometidos…era mas bien una madrastra perversa.

 

Comenzó a mantener contactos con Vicente Aguilera, Perucho Figueredo, Maceo, Ramón Céspedes.

Bien es cierto que que en un principio creyó de buena fe que España daría libertades a Cuba con la campaña del 65 y adoptó una actitud reformista…Llegó a enviar una carta al periódico reformista habanero “El Siglo”. Su amigo Francisco Maceo llegó a aconsejarle que no la enviase para no atraerse las venganzas de Madrid y que lo dejase para mejor momento. Pero el joven impetuoso la envió….empezaba ya a verse el carácter que le marcaría hasta su muerte..

 

Pronto supo del engaño español, pronto se desvanecieron sus ilusiones reformistas…tomando conciencia del ultraje a que se hallaba sometida Cuba. Fue acercándose entonces a Aguilera, Perucho, Osorio, estando presente en la constitución del Comité Revolucionario de Bayamo en 1867, cuyo objetivo era unir voluntades y recursos y extender el espíritu de independencia.

 

El momento del alzamiento contra la tiranía española ya se vislumbra: surgen sin embargo dos corrientes, una de alzamiento inmediato y otra la de esperar hasta obtener más recursos para poder enfrentar con éxito a un ejercito numeroso y bien dotado como era el ejercito colonial español.

 

Se manejó como primera fecha la del 3 de septiembre de 1868, a la cual Fornaris, Aguilera se opusieron…creyeron que era mas conveniente el alzamiento por la independencia de Cuba para después de la zafra (la recogida del azúcar) con lo cual habría más dinero y por tanto más recursos.

 

Hubo entonces una junta en la hacienda del patriota cubano, Buenavista, cerca de Bayamo, en el partido del Datil. El objetivo de los mas arrebatados era adelantar el alzamiento independentista. Aguilera se opuso creyendo que eran necesarios más recursos y el mismo se ofreció a viajar a EEUU con el objetivo de volver en noviembre con una poderosa expedición. Francisco Maceo duda sobre la fecha y Perucho Figueredo y Donato Mármol son partidarios de un alzamiento inmediato ante el temor de una larga espera… Triunfo al final la idea de esperar apoyada por Aguilera y Fornaris con el fin de recaudar más fondos.

 

En una reunión de la Finca Muños en Las Tunas se decide como fecha para la sublevación el 1 de septiembre de 1868, cambiándose después en otra junta para el día 24 de diciembre de 1868 y en otra reunión posterior para el 14 de octubre de 1868.

 

Las autoridades españolas sospechan y envían un telegrama, el cual fue interceptado y retenido unas horas por un patriota cubano, Ismael de Céspedes, ordenando la detención de los líderes de la sublevación….esto hace que el patriota Carlos Manuel de Céspedes, se adelante y en su finca de la Demajagua se lanza el grito de independencia , la campana de la Libertad suena a lo largo y ancho del país, del Oriente cubano a La Habana, proclamando una Cuba libre y soberana el 10 de octubre de 1868.

 

Fernando Fornaris y Céspedes cree que no se está completamente preparado para la lucha, así como otros. Se realiza otra reunión en Buenavista con Donato Mármol y Figueredo, en la misma hay debates acalorados, propios de tiempos convulsos, de Revolución, algunos no están dispuestos a secundar a Carlos Manuel de Céspedes.

 

Según Fornaris, Perucho Figueredo, Osorio y Maceo no apoyaban el acto de Carlos Manuel, pero como patriotas estaban dispuestos a seguir la suerte de sus hermanos. Mármol y Luis Figueredo insisten entonces en secundar a Céspedes e instan a que todos aquellos que puedan formar una partida lo hagan sin perder tiempo.

En las 48 horas siguientes al frente con Donato del Mármol, Pancho Maceo, Perucho, Angel Burciga, Joaquin Acosta y Rodrigo Tamayo, toman Santa Rita, Jiguni, Baire, Careje, Cauto del Paso y Cauto Embarcadero.

Un grupo de bayameses corre al encuentro, entre ellos Fernando, Ramón de Céspedes y otros. Tienen una reunión en otra finca de Fornaris, La Juanita,en Loma de Mabay, allí se une Perucho Figueredo y acuerdan reconocer a Carlos Manuel de Céspedes como Líder de la Revolución, haciendo suyo el manifiesto del 10 de octubre de 1868. Carlos Manuel les recibe a todos con muestras de afecto. Fernando Fornaris, Lucas del Castillo y Juan Tellez integraron la Junta Consultiva del Gobierno revolucionario.

 

"En la noche del 10 de Octubre, y ya en posesión del aviso que les diera Céspedes--Que decía así: "Mi querido Perucho: en virtud de tu aviso salgo en este momento para esa con el ganado, resuelto a venderlo a cualquier precio. El portador te dará pormenores. Hasta la vista. Tuyo: Carlos" --Celebraron los conspiradores de Bayamo una reunión, en que, arrastrados como se ha dicho, por la sublime actitud de Pedro Figueredo, decidieron secundar el movimiento; y congregados algunos días mas tarde en el potrero La Juanita de Mabay, propiedad de Fernando Fornaris, acordaron nombrar a Céspedes jefe de la Revolución, mandando una comisión compuesta de Pedro Figueredo, Lucas del Castillo, Carlos Perez y el citado Fernando Fornaris a participarle el acuerdo. La comisión lo encontró marchando hacia Bayamo, en la Sabana de Barrancas; le notificó su nombramiento, y ahí mismo nombró Céspedes, a Pedro Figueredo Jefe del Estado Mayor General y a los demás sus Consejeros" (Anales de la Academia de la Historia, publicación bimestre. 1919 . Pag. 350-351).

 

A Carlos Manuel de Céspedes le extraño la ausencia de Francisco Maceo y le comisionó para su búsqueda. Pancho Maceo muestra desaliento ante el y no quiere ir al encuentro de Céspedes.

El 17 de octubre de 1868 vuelve al lado de C.M. Céspedes. Manda entonces a Maximo Gomez para convencer a Maceo. Este mismo día se manda un ultimátum a Bayamo para la rendición de la ciudad. Al día siguiente la ciudad es atacada….los españoles resisten dos días. Los patriotas intentaron convencer al jefe español para la rendición pero este se negó. El día 20 de octubre de 1868 la guarnición española de Bayamo se rinde.

 

Ocupó entonces el cargo de Regidor (concejal) de la ciudad junto a otros. Se proclaman muchos decretos, sobre educación, abastecimiento, militares, de asuntos internacionales, etc, muchos de ellos co-firmados por Fernando .Fué director del periódico mambí "El Cubano Libre" entre Noviembre de 1868-Febrero de 1869:

 

"En el Cubano Libre, los Editoriales no acostumbraban a llevar firma de autor.Por primera vez, un artículo de fondo estubo calzado con el nombre de Fernando Fornaris y Céspedes, el la edición del lunes 16 de Noviembre de 1868" (El Cubano Libre. Una conferencia universitaria y un estudio adicional. Francisco J. Ponte Dominguez.1957).

 

El 24 de octubre de 1868 el General en Jefe le nombra, mediante decreto, Brigadier General del Ejercito Libertador y el 24 de Diciembre Jefe del Departamento del Exterior del Gobierno Provisional revolucionario.Así se mantienen los patriotas en la ciudad, hasta que el Gobierno Provisional Revolucionario sufre un duro revés el 12 de enero de 1869. En vista de la superioridad de las fuerzas coloniales españolas, antes de rendir la ciudad, prefieren la quema de la misma.

 

Comienzan los tiempos duros de la Manigua, una de las familias que se marchan para allá es la suya: su amada esposa, sus hijos. En este punto todavía hay tranquilidad, por la mente del patriota no pasan ideas del sufrimiento que su valiente decisión de unirse, de estar al frente de las fuerzas libertadoras cubanas, le causará con el devenir de una larga guerra.

La tranquilidad no dura mucho, la crueldad del invasor es similar en todas partes. Valmaseda comenzó una guerra de exterminio sobre las familias, mujeres, hijos…Esta política como hombre de honor, indignaba al joven revolucionario.. En sus escritos, “Rasgos de la Guerra de Cuba”, escribe amargamente sobre la suerte de los más débiles, especialmente sobre los niños:

 

“Son los niños en todas las guerras objeto del mayor respeto y consideración. Seres inocentes que no ofenden a nadie y que no son más que los testigos curiosos y tímidos de los grandes acontecimientos que agitan a las sociedades, siempre van agrupandose al lado de las mujeres y de los ancianos para precaverse de los desastres de la lucha cuando las armas son las razones que emplean los hombres para dirimir sus cuestiones. Grupo aparte forman en todas las contiendas de los pueblos, esas criaturas, que por sus pocos años, por su vejez, por su sexo,o por sus achaques, estan exentos de entrar en pelea, grupo que se aleja siempre del peligro por la mano misma de aquellos que lo promueven y que lo buscan, porque por encima de todos los odios y todas las pasiones, están la humanidad y la civilización y el respeto que inspira el sexo débil, la ancianidad y la infancia desgraciadas.

Pero en la guerra de Cuba sucede lo contrario de lo que ha sucedido en todas las guerras que registra la historia. La matanza ha sido general por parte de nuestros enemigos, cebándose especialmente en las partes más débiles y más inofensivas de nuestra sociedad”.

 

Siente repugnancia por todo esto…y si cabe su decisión de luchar hasta la muerte contra la tiranía crece ante la barbarie española. En sus propias carnes tuvo que experimentar la perdida de varios de sus hijos, de su padre, hermanos….si no por las balas españolas, por la dura vida de la Manigua, en las que los más débiles eran los primeros en caer victimas de innumerables enfermedades…Nada sin embargo quebraría la determinación del patriota , ni tan siquiera el tener que enterrar con sus propias manos a su hija Fernandina la primera que perdió, con 7 años de edad, víctima del tifus en un rancho no lejos de Guaimaro, población emblemática en la gesta por la independencia de Cuba, donde se redacto la primera constitución Republicana y Democrática de esa nación el 20 de abril de 1869, y en donde Fernando comenzó por esas mismas fechas a ejercer la función de Diputado de la Cámara de Representantes, cargo que mantuvo hasta su muerte, siempre votado por Bayamo primero y posteriormente por la jurisdicción de Manzanillo.

 

En principio, de buena fe también, creyendo que el “amigo” del Norte, EE.UU ayudaría a Cuba en su lucha por la independencia del yugo colonial, el, y muchos más tomaron posiciones anexionistas, es decir, la de unirse a la Federación norteamericana…una nación que todavía veían como ejemplo de libertad y democracia y que acababa de salir de una guerra civil, en la que se consiguió la abolición de la esclavitud, algo que los revolucionarios cubanos pedían también para su tierra…un país libre de hombres libres.. Así el 12 de marzo de 1869 CM Céspedes y Fornaris envían una carta para que USA reconozca la beligerancia. Lejos todavía estaban de ver claramente que a Norteamérica, salvo excepciones particulares, no le interesaba en absoluto ayudar a Cuba. El interés norteamericano era otro distinto, y así lo iría demostrando.

 

En una muestra más de la falsa creencia que los patriotas tenían de que Norteamérica les iba a ayudar, incluyendo Fernando Fornaris, este, el día 13 de abril de 1869 pide la incorporación de Cuba a los EEUU, recogiendo así el sentir del Camaguey. A esta petición se opuso el diputado Eduardo Machado que alentó al pueblo para que luchase con dignidad.

 

En otra sesión, el día 21 de abril de 1869 el secretario de la Cámara Antonio Zambrana volvió de nuevo a hablar sobre la anexión considerándola como valida y con el respaldo de muchos ciudadanos cubanos. Así finalmente, logra que sea aprobada. El presidente de la República Carlos Manuel de Céspedes no vetó el acuerdo, este fue enviado a USA para que el Agente en Norteamérica, Morales, le diera curso legal, pero éste lo archivó en espera de tiempos mejores.

 

No tardadía sin embargo mucho tiempo en conocer al "amigo" norteamericano, como muestra un párrafo de sus escritos, referente al apresamiento del barco "Virginius", en al que se transportaba ayuda para los insurrectos cubanos, el 31 de octubre de 1871 y la posterior ejecución con saña indescriptible de algunos de sus tripulantes, algunos de ellos ciudadanos norteamericanos. No se contentaron con fusilarles, llegaron a pasear las cabezas de los patriotas clavadas en picas, por las calles de Santiago de Cuba. Así escribe ya desengañado del "amigo" del Norte:

 

"Yo se bien que el apresamiento del Virginius es un asunto de derecho internacional que proporcionará mucha materia a los periódicos norteamericanos para que llenen sus columnas. habrá mucho clamoreo, mucha indignación y muchas manifestaciones de simpatía a favor de nuestra causa, pero el Gobierno de Washington será sordo á tales muestras de respeto y consideración a los fueros de la Humanidad y la civilización y arreglará el asunto con el Gabinete de Madrid, del modo que más convenga a sus intereses, y no a los intereses de la política Continental, que es la política de la República, la política de la democracia y la política que debía respetar una nación que tiene a orgullo haber realizado el ideal de los pueblos libres del Universo"

 

Cabe destacar aqui que su tio y suegro, Ramon Cespedes, como encargado diplomático en USA, fué el encargado de presentar las protestas en nombre la Republica de Cuba libre por el apresamiento por la autoridades norteamericanas del barco Pioneer, que transportaba ayuda para los insurrectos. Por supuesto el gobierno USA no hizo el menor caso. En 1872, el Presidente de la República, C.Manuel Céspedes, ordena la retirada de los diplomáticos ante tanto desprecio como los norteamericanos mostraban. Escribe el Presidente a R.Céspedes en Barajagua en noviembre de 1872:

 

“Mi estimado amigo y compadre: Por las comunicaciones oficiales se habrá usted enterado de las resoluciones que puesta la mano en mi conciencia, me he visto en el caso de adoptar, atendidas las actuales circunstancias. No era posible que por más tiempo soportásemos el desprecio con que nos trata el gobierno de los Estados Unidos, desprecio que iba en aumento, mientras más sufridos nos mostrábamos nosotros. Bastante tiempo hemos hecho el papel del pordiosero a quien se niega repetidamente la limosna y en cuyos hocicos por ultimo se cierra con insolencia la puerta. El caso de Pioneer ha venido a llenar la medida de nuestra paciencia: no por débiles y desgraciados debemos dejar de tener dignidad…”

 

Desde principios de Octubre, Fernando inicia correspondencia con Donato del Marmol, quien pedía un emprestito forzoso a los hacendados. Como Diputado respondió al General que la Cámara de Representantes no se opondría, más cuando tenía la aprobación del Presidente Céspedes. Se opuso sin embargo Vicente Aguilera, quizás convencido que no sería bueno forzar a los hacendados. Así en su correspondencia Fornaris animaba a Donato del Marmol para que insistiera con paciencia.

 

En diciembre de 1869 , debido serias contradicciones, como el mismo explica en “Rasgos de la Guerra de Cuba” participó como miembro de la Cámara de Representantes en la deposición de Manuel de Quesada como General en Jefe del Ejercito Libertador cubano, la cual calificó como favorable a la buena marcha de los negocios públicos…El General Quesada pedía unos poderes militares mayores y la Cámara de Representantes temía tendencias caudillistas.

 

Nombró entonces Carlos Manuel , al General Quesada, cuñado suyo, Agente Especial en USA, lo cual produjo disgusto a la Cámara , al no considerar una atribución del Presidente de la Republica este nombramiento, si no como establece la Constitución de Guaimaró, ser competencia de la propia Cámara de Representantes, se producen así los primeros roces de la Cámara con el Presidente de la República, llegando incluso los Representes de la Soberanía nacional cubana a estar dispuestos a destituirlo…Este hecho no sucedería entonces, todavía habrían de pasar 3 años.

En el Palmar de Guaimaró se reúnen varias veces, e introducen el cargo de Vicepresidente de la República, el cual ostentaría , el Mayor General Vicente Aguilera; así mismo 2 miembros de la Cámara, Rafael Morales y Antonio Lorda pasan a ser miembros del Gobierno.

 

En Consejo de Guerra celebrado en la Habana en noviembre de 1870 es condenado a muerte y sus propiedades confiscadas , junto con otros patriotas (en ausencia de todos ellos puesto que cada cual se hallaba desempeñando sus funciones bien en el frente político o militar) considerados como lideres de la rebelión contra el sistema colonial, entre ellos el propio Carlos M. de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Ignacio Agramante, Salvador Cisneros Betancourt y 50 insurrectos más.

 

Un mes más tarde, diciembre de 1870, al estar la Cámara de Representantes de la Republica en armas en receso , bajo el mando del Mayor General Modesto Díaz, decidió entrar en combate en el Datil, en donde según cuenta es sus escritos tuvieron un combate victorioso contra las fuerzas coloniales. Por cuestiones de servicio marchó posteriórmente al Camaguey.

 

Volvió a principios de 1871 a Bayamo junto al General Díaz. En esos momentos decidió el presidente Céspedes que Modesto Diaz tomase el mando de Las Villas, quedando en Bayamo Luís Figueredo.. Diaz estimó entonces que el gobierno era ingrato con él, siendo apoyado por Fornaris quien dirigió una carta a Carlos Manuel de Céspedes exponiendo que el cambio del Mayor General Diaz suponía una injusticia e ingratitud. En agosto de 1871 Modesto Díaz es nombrado Jefe militar del Oriente cubano..

 

Por esta época fuë a visitar a sus seres queridos, su esposa , sus hijos que se hallaban en Las Tunas, sufriendo un ataque a de una columna española. La familia buscó amparo en el bosque. Es gracias a la táctica del General Díaz que los españoles fueron obligados a retirarse. Llegados a este punto es necesario destacar la intima amistad entre ambos… El General dominicano le aconsejó entonces que enviase a su familia al extranjero. Esto le pareció descabellado en un principio, mas conociendo que su esposa, ya le había dicho que ella también tenía de derecho a sacrificarse por la patria. Y así fué, cuando le sugirió la idea, tanto ella como los hijos le comunicaron que no querían abandonar el campo insurrecto.

 

Consiguió al final convencerla, especialmente con el razonamiento de que si no abandonaban Cuba ella sería responsable de la muerte de los hijos, ya que el dada su actividad política y militar por la Libertad de Cuba no podía estar de continuo al tanto de la familia., así abandonan el campo insurrecto, pasando al campamento español de Zanja en Las Tunas…Los temores de Fernando están presentes en sus escritos por lo que pudiese pasarle a su familia, sin embargo tuvieron mas suerte que otras familias de patriotas cubanos, fueron llevados a Manzanillo y tras corto tiempo expulsados a Jamaica. Durante el traslado, Elvira estuvo 3 días en Santiago de Cuba. La desgracia se cebó de nuevo, perdiendo 3 hijos más durante su corta estancia en esta ciudad, victimas de las numerosas enfermedades que asolaban la región…Cuando montó en el barco hacia Jamaica lo hizo con dos hijos y dos tias, nunca más volvería a ver a su amado esposo.

 

Escribía en una carta su amigo , el General Donato del Mármol, como ser humano que sufre la perdida de tanto ser querido en octubre de 1869:

 

“Mi querido Donato: acabo de recibir tus cartas y los periódicos que adjuntas en momentos muy aflictivos, no obstante te contesto inmediatamente y remito a C.Manuel lo que me encargas le enseñe.

Yo no se quien habrá de dejado de sufrir en la Revolución, siendo de Oriente; pero chico, yo soy un verdadero mártir. Después de perder a mi padre y hermanos queridos y a Marcito, en estos días se me avisó que una de las mujeres que estaba con Elvira, había muerto de cólera en La Soledad: partí para alla inmediatamente y resultó ser Clementina (una de las hijas de su suegro y tío Ramón de Céspedes) y su hijo mayor, encontrando atacados además a Ignacio Telles, Nando Milanés Fornaris y la propia Elvira y a mis chiquitos éticos de resultas del sarampión; por fortuna escaparon todos y con mil tropiezos y dificultades traje a este punto a Elvira, Nando y mis hijos que tal parecían miembros de la familia Morel de que habla el Judío Errante. Pero aun era poco lo sucedido y al día siguiente de haber llegado aquí cayó con el cólera maldito mi hija Fernandina y murió de tifus a los tres días, bajo un cobertizo, sin paredes y en medio de un temporal horroroso que helaba con su aliento a mi pobre hija. No puedes tu tener idea del cuadro que presentaba mi desgraciada familia, por fortuna ya se ha recuperado Elvira, Nando y los niños y pasado mañana salgo para Cascorro donde les tengo una casa preparada.

Pupa y toda su gente están buenos y se encuentran en Santa Lucia de Guaimaró.

Aunque has leído mis lástimas voy a referirme a tus amarguras”. (la carta sigue con asuntos referentes a temas relacionados con la Guerra ).

 

Todavía le quedaba mucho por lo que pasar...

 

Se tiene constancia de que en diciembre de 1872 participó en el ataque a Holguín al mando del Mayor General Calixto García.

 

A mediados de Marzo de 1873, Fornaris Céspedes se encuentra en el campamento de Modesto Diaz en Guá, en compañía de dicho General, el diputado Estrada Palma y otros patriotas cubanos y a los que se uniría el presidente Carlos Manuel de Céspedes, segun cuenta James J. O`Kelly, quien le acompañaba, en su libro "La tierra del Mambí". Cuando fué detenido por los españoles, cuenta O`Kelly llevaba una carta de Céspedes y otra de Fornaris, a quien nombra como uno de los Secretarios de la Cámara de Representantes, para ser publicadas en el New York Herald.

 

Hay una laguna que va hasta octubre de 1873. No puedo escribir sobres estos meses puesto que realmente nada se,,Se tiene constancia de que escribía un diario de guerra que se perdió. Luego en 1873 volvió a escribir unos apuntes. “Rasgos de la Guerra de Cuba”. Es pues en octubre de 1873 donde retomo su biografía, a partir en concreto de una fecha, el 27 de octubre de 1873.

 

Mucho se ha hablado de la deposición de primer presidente de la República de Cuba en Armas, Carlos Manuel de Céspedes..yo no soy historiador, simplemente escribo esta biografía en memoria de quien sin duda fue un gran un hombre, que todo lo dio por la tierra que amaba…el estuvo allí, hasta el final, hasta que un pelotón de fusilamiento español acabo con su vida en 1875. En el camino perdió 4 hijos, su padre, hermanos, vio como su amada esposa tuvo que sufrir la humillación de presentarse en un campamento español y después las penurias del exilio en Jamaica, pero no pensó en abandonar el combate por la libertad de la tierra que tanto amó. Si, él fué uno de los diputados que destituyo a Carlos Manuel en el campamento de Bijagual,para Fernando los principios republicano-democráticos eran inviolables.No fue el solo….8 diputados tomaron la decisión. Fue el momento oportuno, no lo fué...cada cual es libre de sacar sus propias conclusiones. Yo voy simplemente a transcribir unos textos sobre el hecho: uno de mi propio antepasado, recogido en sus escritos, "Rasgos de la guerra de Cuba-El 27 de Octubre del 73"; otro de Fernando Figueredo Socarrás, intimo amigo de Carlos Manuel de Céspedes que vivió también el acontecimiento “in situ” recogido en su obra “La revolución de Yara” .

 

Otro de los grandes historiadores cubanos, Ramiro Guerra, escribe:

 

"Toda esa ingente labor, la Cámara llevóla adelante con buena fe y elevado espíritu, ya se le juzge con criterio favorable o adverso, en cuanto a su adaptación a las circumstancias y a las cambiantes demandas del momento. En el desempeño de esa misión, los hombres civiles de la Revolución al frente del Poder Legislativo tuvieron diferencias de criterio y controversias frecuentes y agudas con Céspedes, hecho que no puede considerarse improcedente ni condenable. El Poder Legislativo se ha establecido en los Estados de organización democrática, entre otros fines, para contrabalancear la fuerza del Ejecutivo, inclinado y propenso, por la naturaleza de sus funciones y de sus responsabilidades, a proceder con arreglo a las necesidades del momento, sin un escrupuloso respeto al ordenamiento legal vigente, sobre todo en casos de emergencia, frecuentísimos en un estado de guerra. La Cámara cubana llenó esa función, de 1869 a 1873, en el campo revolucionario como mejor supo y le fué posible. Su historia la hizo acreedora al respeto y a la estimación de sus conciudadanos" (Guerra de los Diez Años, R. Guerra) .

 

Labor que fue muy extensa desde su constitución, baste con reseñar algunas Leyes aprobadas solo en el años de su constitución, 1869: el 7 de Junio la Cámara aprueba el Decreto sobre libertand de comercio, el 18 del mismo mes la Ley sobre el Matrimonio Civil, el 22 de Julio la Ley de Organización Militar, el 5 de Agosto el Reglamento de Procemientos Militares, el 6 las Leyes de División Territorial, el 8 la de Oranización Administrativa, el 12 la Ley de de Cargos Públicos, el 31 la Cámara aprueba la Ley de Enseñanza gratuita, el 8 de Septiembre la Ley y Reglamento de la Oficina Principal de Libertos. En definitiva, como se ve tan solo en estos primeros meses la labor que realizó la Cámara de Representantes fué enorme. Y quizás no pudo realizar más por los largos recesos que tuvo, los cuales no fueron precisamente por la voluntad de los Diputados de la Soberanía Nacional de Cuba Libre.

 

Hubo serias discrepancias entre el Ejecutivo y el Legislativo prácticamente desde el principio, a veces enfrentamientos abiertos, los cuales llegaron a su climax a mediados de Octubre del 73. Cito aquí lo que en “Historia de la Guerra de los Diez años (desde la Asamblea de Guaimaro hasta la destitución de Céspedes) “ se escribe:

 

“3- Choque definitivo. a) LA CHISPA. El choque entre el Presidente Céspedes y la Cámara de Cuba Libre se recrudeció mediando Octubre de 1873, con un nuevo planteamiento de la controversia relativa a la designación legal del encargado interino del Poder Ejecutivo, en caso de vacar la primera magistratura de la Isla el Vicepresidente. Céspedes había repudiado la fórmula del acuerdo privativo del Cuerpo popular, alegando que el asunto debía ser objeto de una ley, conforme ocurrió en 1870 cuando la creación de la Vicepresidencia desempeñada por Aguilera. Estimaba como un mensaje de veto el suyo a los Representantes desde Canapú, el 27 de abril de 1872, pendiente de consideración por los diputados al sobrevenir el obligado receso cameral. Y creyó finiqutada la questión con el decreto que expidiera el 4 de junio posterior, referente a dicha sustitución. Pero la corporación legislativa declaró nulo el mencionado decreto con fecha del 12 de Octubre de 1873, bajo la tacha de infracción constitucional, y así lo comunicó al Ejecutivo con examen de todo el proceso. En respuesta Céspedes devolvió el golpe, insistiendo en que la Cámara debía ceñirse a sus atribuciones para que hubiese armonía entre los órganos del Estado, pues ningún Poder era soberano. A su juicio el artículo 7 de la Constitución de Guáimaro, en el que basaba esencialmente el Cuerpo Legislativo su declaratoría de nulidad, ninguna aplicación tenía en ese anticipado pleito sucesorio. Tambien consignó que el Ejecutivo hallábase estremecido de temor, por la improcedencia de que una disposición legislativa por él dada en virtud de facultades que se le confirieron pudiese ser repudiada y con invalidación de sus efectos, ya que unicamente procedía su revocatoria o derogación. Y advirtió Céspedes:

 

“por último, téngase presente que todo lo que conviene a la sustitución del primer Magistrado de la República, es materia tan delicada, que exije imperiosamente la más perfecta armonía, el mayor acuerdo entre los Poderes, si no se quiere pueda ser origen su divergencia de grandes trastornos, causa quizás de rebeliones y banderías”

 

La expresión jurídica hecha por Céspedes, en comunicación del 18 de Octubre, fue desestimada por la Cámara el día 21, sin aducir razonamientos que anulasen las objeciones del Ejecutivo. Los legisladores ratificaron que era nulo y sin validez alguna el decreto de Junio 4 de 1872 expedido por el Ejecutivo; y que continuaba en su fuerza y vigor el acuerdo de Abril 13 del propio año que el Cuerpo popular dictó, según su tesis, en armonía con el artículo 7 de la Constitución. Y a esta resolución el Presidente contestó, con fecha 22, reafirmado su criterio y que

 

“no habiendo hoy autoridad que dirima contenciosamente el diverso parecer de los Poderes interpretando los de la Cámara, se reserva sus derechos, y tranquilo espera el veredicto del pueblo, a quien apela, en su día pronuncie”

 

b) CLARINADA DE RETO. Decidido Carlos Manuel de Céspedes a precipitar los acontecimientos, conforme a su anuncio apeló al más cercano pueblo revolucionario de la Isla. Propiamente era el grueso de la fuerzas orientales, concentradas en el distrito de Jiguaní, donde hallábase el Gobierno y la Cámara de Cuba Libre, con jefes militares desafectos al Presidente. Además sucedió, que en hora tan dificil Céspedes tenía por auxiliares a los díscolos Bravo Sentíes y Barreto quienes imposibilitaban

 

“que en el Ejecutivo predominase cordura y tolerancia. Nada de extraño parece que ambos personajes fuesen precisamente los que aventuraron el cisma de los dos poderes, al considerar ineludible la caida y estimar, como la gran mayoría estimaba entonces, que la tirantez obedecía a la intransigencia de Céspedes, estando de parte de la Cámara la razón y la ley” (Paseos Efimeros (Bijagual), pag 227 de Gerardo Castellanos Garcia)

 

Como clarinada de reto el Presidente lanzó el 24 de Octubre de 1873, desde su campamento de La Somanta, un “Manifiesto al Pueblo y al Ejercito de Cuba”. Era un escrito al que adjuntaba documentos contraidos a las dificultades existentes entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, con planteamiento de cúal de ellos era el fiel observador de la Constitución. A la vez inculpaba a la Cámara de que tendía

 

“a estrecharle y a desprestigiarle, de tal modo que su dignidad de hombre libre, su conciencia y la salvación de la República que no puede surgir de un gobierno débil le obligen a presentar la renuncia de su alto puesto; cree más, no duda que acaso si así no lo hiciese, y porque jamás renegará de sus principios, su deposición sera un hecho” (parrafo de dicho manifiesto publicado en Anales de la Guerra de Cuba, tomo II, pag 642)

 

Después bosquejaba sus sacrificios patrióticos, para demandar que el pueblo y el ejercito cubanos declarasen si no querían continuar gobernados por él, para atacar presuroso esa determinación, con lo cual quedaba cubierta su responsabilidad.

 

Pero en ese manifiesto provocaba Céspedes a los miembros de la Cámara. No solo los calificó como

 

"un puñado de ambiciosos, de hombres mal avenidos (con) criminales intentos” (parrafo del manifiesto, misma obra, Tomo II, pag. 642)“

 

si no que adrede mencionó que el pueblo era el único soberano aceptado por él, dando a entender una nula consideración a sus mandatarios, los Representantes, que integraban el Poder Legislativo de la Revolución Cubana. Para que no hubiese dudas de esto último, al remitir dicho manifiesto a la Corporación, el día 27, espetó que había creido en su deber dirigirse

 

"al pueblo, como única y absoluta potestad que reconozco” (parrafo del Manifiesto, misma obra, Tomo II, pag. 642)“

 

en la República. Y remachó el clavo con palabras de fijo desafiantes, pues expresaba que

 

“de ese modo no hay temor a oligarquías, dictadura ni tiranías. Si esta conducta, que creo patriótica, me atrajese el que ese Cuerpo acordase mi deposición, tranquilo la espero, apoyado en mi conciencia y en el convencimiento de que la Cámara ho ha querido atender al voto del pueblo”

 

¡Nada más precisaba para que los Diputados decidiesen cortar el nudo gordiano!.

 

c) EL DESENLACE. Desorbitado estaba Carlos Manuel de Céspedes con esa incitación al pueblo y al Ejercito Libertador de Cuba para el menosprecio a los legisladores de la República en armas. Quizás no calculó que sus frases desdeñosas tendían a abatir a la Cámara, que era el fruto directo de la voluntad popular. Pero resultaba evidente la reacción de ésta, porque en uso de una prerrogativa constitucional podía deponer al Presidente encargado del Poder Ejecutivo. Y no era de dudar que lo realizase entonces, máxime cuando el Cuerpo Congresional tenía al efecto el respaldo pleno del Mayor General Calixto García Iñiguez, quien en Bijagual comandaba casi dos mil hombres de tropa para cumplir cualquier acuerdo de relevo presidencial.”

 

La Historia no puede negar, porque no sería cierto, el valor de Carlos Manuel de Céspedes, digno merecedor de ser llamado el Padre de la Patria cubana. Un hombre sin igual, martir de sus ideas de Libertad y Democracia para su amada tierra. Pero la historia no puede negar, porque tampoco sería cierto, el valor de la Cámara de Representantes, en la primera experiencia republicana cubana. No puede negar el valor de cada uno de aquellos que encabezaron el levantamiento, que incluso a pesar de algunos no creer que aquel 10 de Octubre era la fecha idonea para comenzar la lucha libertadora, una vez producido, se unieron, y lo hicieron para no retroceder.

 

La Historia no puede negar el valor, de cada uno de quienes participaron en aquella gesta libertadora, porque mentiría, desde los que en un principio estuvieron, y antes, en la conspiración revolucionaria, a los que se unieron en los primeros dias y en en los meses y años que duro la Guerra Grande; desde los Mayores Generales hasta el mas humilde soldado mambí,o los convoyeros, o los rancheros de quienes habla F.Fornaris en sus escritos, cuyos nombres nunca se sabrán.

 

La Camara de Represantes tuvo errores, probablemente la destitución de Carlos Manuel fue uno, yo no puedo entrar en esto, porque no soy historiador, solamente unas reflexiones personales. Carlos Manuel de Céspedes tambien los cometió, ¿quien puede negarlo? (Negar que una persona comete errores, es negar su naturaleza humana). El nombramiento del Manuel de Quesada , insigne patriota tambien, yo no dudo eso, un hombre cuyo amor y entrega por Cuba es indiscutible, como Agente en USA, fue quizas un error crucial, recordemos que el propio Francisco V. Aguilera la consideró como un acto despótico (la forma en que se llevó a cabo). Así son los procesos revolucionarios….¿La Cámara fue quizás demasiado celosa en su idea de preservar la Democracia republicana y debió dar más poderes el Presidente del Ejecutivo en aquellos años de dura guerra? Patriotas, heroes, pero seres humanos, todos fueron seres humanos…

 

Lo que si quedó claro es que Carlos Manuel demostró una dignidad sin limites, como no podía ser menos en un demócrata como el…y aceptó sin más la decisión del órgano supremo de la Soberanía Nacional de Cuba, la Cámara de Representantes. Opino que el gobierno surgido del 27 de octubre tras la deposición fue ingrato, obró mal no dándole permiso para marchar al extranjero en donde mejor podía seguir ayudando la la causa de la Libertad de Cuba (Fº Fornaris fué partidario de dejarle libertad de movimento e incluso de darle pasaporte para poder ir fuera de Cuba, pero la mayoría se negaron)….y después retirándole la escolta militar. Cierto es que Céspedes era ya un ciudadano más y el retirarle la escolta esta basado en eso, en la propia legalidad republicana….pero Carlos Manuel no podía ser ya un ciudadano cualquiera, su cabeza tenía un precio muy alto para las fuerzas coloniales y sus escuadrones de la muerte, los llamados “voluntarios”.

 

En la constitución de la Mesa de la Cámara en Noviembre de 1873, Fernando fué uno de los Secretarios, puesto al que renunció una semana después.

 

En el diario de campaña de Ignacio Mora, habla de una especia de manifiesto o petición dirigida al Gobierno y firmada por 5 oficiales de Las Tunas, en la que amenazan con hacer uso de las armas si se trata de someterlos a la fuerza y piden la destitución de Calixto Garcia y el nombramiento de Vicente Garcia como jefe militar. La causa de este descontento deriva de la muerte de Pedro Castellanos, que según afirma en el diario, Ignacio Mora, la versión más generalizada era que habia sido mandado asesinar por el General Calixto García que en sus comunicaciones al Gobierno afirma que estaba intentando derrocar al Gobierno y reestablecer a Carlos Manuel y que contaba con el apoyo de numerosas fuerzas de Las Tunas. Califica Ignacio Mora este asesinato como un ataque a la Magistratura y un atentado a la ciudadanía del individuo, sin mediar formación de causa ni juicio.

 

El Gobierno queriendo ser enérgico ante los primeros síntomas de una posible rebelión, envia a Vicente García, por entonces Secretario de la Guerra para averiguar la verdad y aplacar los animos.. El diputado Fornaris es elegido por la Cámara para que le acompañe en representación de la misma. Estos hechos se situan a mediados de Marzo de 1874.

 

Hasta su muerte no tengo datos. Se dice que fue hecho prisionero y fusilado en la jurisdicción de Manzanillo por las fuerzas coloniales. Existe una carta de Ramón Céspedes, escrita desde Costa Rica en Mayo de 1875 agradeciendo a Hilario Cisneros las condolencias por la muerte de su sobrino y yerno.