Rasgos de La Guerra de Cuba

 

 

FERNANDO FORNARIS Y CESPEDES

 

REPUBLICA DE CUBA OCTUBRE DE 1873

 

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A mi esposa

 

 

 

Elvira mía: quiero dedicarte esta pequeña obra, frutos de mis meditaciones, escrita en medio del estruendo de esta lucha que te ha lanzado a ti a sufrir las amarguras del destierro y a mí me tiene atado a carro de la guerra y separado de tu amor y del de mis hijos.

 

 

Es el único presente que puedo ofrecerte por ahora, y la espresión del profundo e inestinguible amor que te profesa tu esposo.

 

F.F.

 

 

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CAPITULO PRIMº.

 

Los patriotas 5 años después del levantamiento.

 

 

Cinco años han cursado desde que grito eléctrico de Yara hizo temblar a Lersundi en la silla de Capn. Gral. de la Habana. Cinco años de prueba pª esta tierra infortunada, en que la sangre más generosa de la Antilla a corrido a torrentes mezclada con la de nuestros enemigos y con las lágrimas de millares de seres inocentes, que, merced a la política inhumana del Gob. español, han sido escarnecidos y condenados a la miseria, a la espatriación y a la muerte. Cubiertos están los campos de la patria con los restos de nuestros hermanos. El sol hermoso que nos alumbra, hace blanquear también los huesos de los soldados del déspota, sobre la yerba de nuestros llanos, y sobre las rocas de nuestras lomas: cruces solitarias, levantadas en los caminos y en las profundidades de los bosques, han convertido el territorio de la Revolución en un vasto cementerio: la atmosfera esta saturada con el aliento de la muerte: el himno de animación y de vida que al romper el alba entonaba en otros días este pueblo trabajador e industrioso, ha sucedido el estruendo de las armas y el ruido tenebroso de los combates. Las haciendas productoras, encanto de este suelo sin rival, ha pasado a ser desiertos, y los predios humildes se han convertido en matorrales. La tea revolucionaria ha hecho cenizas a pueblos y ciudades, como si quisiera purificar con su corriente de fuego, los miasmas corruptos que exhala la tiranía y la atmosfera de abyección que respiran los cubanos traidores. Por todas partes se notan los estragos que ha producido la guerra, y, sin embargo, todavía España sueña con dominarnos, y todavía sacrifica sus hijos y gasta lo que Cuba no puede producirle, pª. contribuir a que una sociedad de malvados se nutra con la sangre del hombre negro y sostenga la esclavitud como una mancha indeleble sobre su frente.

¿De qué ha servido el aparato de fuerzas que la Metrópoli ha desplazado pª. dominarnos de nuevo?. ¿De qué ha servido la política cruel de que ha hecho alarde ante el mundo civilizado, y, sobre todo, ante la América independiente? - Toda la táctica y el talento de sus Grales.; toda la disciplina y la buena organización de su gran Egército, todos los ardides y falsedades de la prensa de los voluntarios, todo el oro arrancado a los patriotas por medio de confiscaciones y a los traidores por el terror y la amenaza; todo, todo, se ha estrellado contra la inquebrantable tenacidad de este pueblo heróico, que a todo trance ha jurado ser independiente.

Bendita sea la Libertad que así enciende y fortifica el espíritu de los hombres con la llama del patriotismo! Bendita sea la República que así pone en manos de los pueblos la espada vengadora de la justicia celeste!.

Vosotros, los que estáis lejos de esta contienda, vosotros, los que aún sentís el calor del hogar en vuestras venas, vosotros, los que gozáis de las caricias de vuestras madres, de vuestras esposas y de vuestros hijos; vosotros, los que entre el estruendo de la civilización actual lleváis la vida del hombre culto; vosotros, los que al abrir los ojos todos los días pensáis en la paz y en el trabajo; ah, vosotros no sabéis lo que es esta vida de mártires, ni habéis probado siquiera el acibar de los dolores de la tierra.

Venid aquí a contemplar bajo este cielo sin nubes, que parece increíble que cubra tantas calamidades; sobre estos campos esplendidos, donde la vista se dilata por encima de bosques de esmeralda, y donde la mano de Dios ha desleído todas las bellezas de la creación; venid aquí, repito, a contemplar las amarguras de un pueblo inocente, que se enardece con los obstáculos y todo lo sacrifica en aras de una idea generosa y fecunda.

 

Cuando observo al soldado patriota casi desnudo y completamente descalzo, con el fusil al hombro y el lio a la espalda, marchando estenuado y conforme por entre riscos y piedras, o haciendo de centinela sobre la cima de alguna alta roca, espuesto al sol y a los vientos del día y sometido por las noches a las inclemencias del tiempo, me dan deseos de quitarme el sombrero al pasar por delante de él, como si pasase delante de un principio encarnado, o como si fuese el representante de todas las virtudes y de todas las grandes cualidades que ennoblecen la frente de la humanidad. Si, es preciso no conocer al patriota cubano pª. no admirarlo. Su aspecto infunde a primera vista lástima, su fisonomía revela las penalidades a que esta sujeto, su mirada es tranquila y humilde, su andar es desairado a fuerza de marchar entre los bosques; pero cuando el clarín lo llama a la pelea, se embellece con el resplandor de la inmortalidad y avanza sobre el enemigo al grito de Viva Cuba! con la resolución con que marchaban los soldados de Napoleón al grito de Viva Francia!.

Cuantas veces en las horas más amargas de esta vida sin esperanzas, allá cuando el sol se esconde detrás de una montaña y la luna enseña su disco melancólico, y la naturaleza envuelta entre los últimos resplandores del día y las primeras sombras de la noche, hace evocar tristes recuerdos de tiempos que pasaron; cuantas veces, repito, sumido en profunda meditación, he contemplado entre los horrores del hambre y de las enfermedades, al patriota, entonando dulces trovas, al son de algún timplecillo y a la lumbre de inmensa hoguera, sin acordarse absolutamente de la guerra y de la dolorosa situación del Camptº. que ocupabamos!

Pero ¿como estrañar esa abnegación en unos hombres que vienen hace cinco años apurando trago a trago la copa de los dolores?. En unos hombres que han templado su alma en la fragua de los sacrificios; que han visto caer una tras una las flores de sus afectos, y pasar sobre sus frentes los desengaños mas crueles, y teñirse sus cabellos con las nieves de una vejez prematura, al calor del pensamiento que los domina y los arrastra al martirio, como arrastraba a los adeptos de Jesucristo la idea salvadora del Cristianismo!

Distintas ocasiones me he preguntado, al contemplar el cuadro que ofrecen nuestros Camptºs., cuadro que muchas veces no tiene la pluma rasgos con que describir, distintas ocasiones me he preguntado, cual el espíritu que infunde a nuestros campesinos patriotas, esa tenacidad y esa perseverancia que han desplegado, pª arrostrar en esta guerra, toda clase de peligros y privaciones. Desconocedores de casi todos los derechos que el hombre tiene para ser libre, educados bajo la servidumbre de la dominación española que combaten, sin saber darse perfecta cuenta de lo que se llama amor patrio, no se concibe tanta resolución y tanto heroismo, pª. sostener una causa, cuyas consecuencias no conocen en su mayor parte.

La patria es una palabra que trae a la mente del hombre ilustrado muchos deberes y obligaciones que cumplir, pero la patria es solamente pª. el rústico ignorante, el lugar donde abrimos a la luz primª. nuestros ojos; el árbol a cuya sombra jugamos en nuestra infancia; la corriente cristalina donde bañamos nuestra frente de niños; el campo verde que sirvió de palenque a nuestras travesuras; el conjunto, en fin, de hogares y de edificios y de campanarios, y de calles y de plazas y jardines, a donde nuestra madre nos llevó de la mano solícita, pª. enseñarnos a dar los primeros pasos de la vida.

Cuantos recuerdos contrarios despiertan en el alma del patriota estos días pasados a la dulce sombra del hogar paterno y a la sombra terrible de la bandera de España!. Solo así se comprende ese amor profundo que siente por el lugar donde ha nacido el labriego de Cuba, y ese odio sin límites que le infunde la tiranía. Ha sucedido que así, entre los patriotas ilustrados, como entre los ignorantes, ha tenido lugar el desaliento, siempre que la Revolución ha atravesado uno de sus difíciles periodos;

y de aquí ese cúmulo de traiciones que ensangrentado la causa de nuestra independencia. No es de creerse que los que han perdido la fé en el triunfo y se han pasado al campo enemigo, lo hayan hecho por falta de patriotismo; no, esos cubanos sin firmeza de principios aman a Cuba y detestan los españoles; pero existen dos cosas que distinguen a los hombres más que la capacidad y los conocimientos, cuando las sociedades se ajitan entre las convulsiones del pensamiento revolucionario, y son precisamente el valor y la tenacidad. Esas dos cualidades no son muy comunes a los pueblos, y por eso los poderes dominadores ahogan en sangre la insurrecciones, pª. establecer el terror y arrastrar a los espíritus débiles a la abyección y a la servidumbre.

Día llegará en que nuestras armas triunfantes atraerán alrededor de nuestra bandera a todos esos cubanos que siendo del cieno que guardaba en sus entrañas nuestra sociedad, la Revolución con sus constantes ebulliciones lo ha lanzado a su superficie para purificarse de su penetrante corrupción. Desgraciados!, entonces no necesitará la patria sus servicios y marcharan detrás de nuestro Ejercito Libertador, entre los himnos de victoria del patriota como los criminales, que van a ser sometidos a la justicia del pueblo.

 

CAPTº II

 

El 27 de Octubre del 73

 

Estamos a 27 de Octubre de 1873. El Campt°. ó Cuartel Gral. Del Mor. Calixto García, donde escribo estas líneas, está situado en qe. fue Caserío de Bijagual, a tres leguas del pueblo de Baire, donde hay un fuerte: ocupamos una planicie que el "Contramaestre" y el "Mayabe" circundan y estrechan, con sus corrientes de plata qe. se atraen hasta confundirse en un cauce común. El lugar es peligroso porque está rodeado de caminos y veredas y de cerros qe. lo encajonan y lo dominan. La tarde está espléndida: el sol se hunde detrás de las montañas y se despide por hoy con tina iluminación: tal parece qe. la paz nos sonríe y qe. la estrella de Cuba brilla en el cielo de América en todo su esplendor. Los patriotas se manifiestan muy animados; el Gral. García pasa revista á mil trescientos hombres de sus tropas: los Ayudantes recorren la línea dando órdenes: algunas eminencias del lugar están cubiertas de espectadores, qe. no pertenecen al Ejército. Concluida la inspección de armas se da lectura á un escrito y los soldados prorrumpen en ¡vivas a la Soberanía Nacional, á la Cámara de Representantes y al nuevo Presidente. ¿Qué—motivos despierta así el entusiasmo de las fuerzas y de todos los patriotas qe. aqui se encuentran reunidos? - Es qe. el pueblo, despues de acatar y obedecer un acuerdo del Poder Legislativo, manifiesta su satisfacción porqe. se ha cortado de raiz un mal qe. amenazaba la existencia de la República? Es qe. ha sido depuesto el Presidente C. M. Céspedes?"¿Y porqe. ha caído de la silla presidencial ese patriota qe. ha figurado desde los primeros días de la guerra como el primer caudillo de la Revolución? ¿Qué falta ha cometido en su admon.? ¿Cual es el peligro qe. ha amenazado la existencia de la República?

 

Para responder á todas estas preguntas, es preciso reseñar, aunque. Sea someramente, la historia de nuestros asuntos públicos; y vamos a tratar de hacerlo, no obstante faltarnos los datos necesarios al efecto. No haremos la biografía del hombre de Yara; porqe. ya ese trabajo se ha escrito por plumas mejor cortadas_ qe.lai:_la nuestra y porqe. el historia será el qe. la ofrecerá al mundo cuando los acontecimientos de esta guerra

se publiquen. Basta al objeto qe. nos proponemos dar á conocer la marcha qe. la admon. de Céspedes ha seguido, pa. qe. pueda formarse juicio de las causas qe. han determinado su deposición.

 

EI dia 10 de Abril del 69 fue nombrado, en el pueblo de Guaimaro, Presidente de la República, el C. Carlos M. Céspedes, después de haber estado seis meses al frente del Gob. Provisional de Bay°, qe. el mismo estableció el diez y ocho de Octubre del 68, bajo las bases de dictadura, qe. sostuvo á todo trance contra la opinión de muchos patriotas de Oriente y gran parte de los del Camaguey. Dió a ese Gob. la misma forma qe. tiene aun el de la dominación en la Isla, intitulándose Capn. Gral. del Ejercito Libertador_ y Gefe absoluto y único de todos los poderes qe. había creado. Con estos antecedentes y otros qe.la historia comentará y qe. no son de estos ligeros apuntes, lo colocó la actual Cámara de Repts. en la silla de la primera magistratura de la República, un día después de haber sancionado la Constituyente, formada por Diputados de todos los pueblos insurreccionados, la ley fundamental del pais, qe. garantiza nuestros derechos bajo la forma del Gob. republicano-democrático.

 

Al darle la Cámara á Céspedes ese alto puesto, no lo hizo de buena voluntad; las circunstancias lo obligaron a ello, así por el nombre qe aquel caudillo había ya adquirido, como por aunar las fuerzas de la Revolución, qe. divididas por distintas opiniones, ofrecían ancho campo al enemigo pa. ahogar, sin grandes esfuerzos, el levantamiento general, qe. dió desde los primeros meses de la guerra un carácter vigoroso y permanente á la insurrección.

 

De ese disgusto y de esa desconfianza nació el articulo 9°. de nuestra Constitución, por el cual el Cuerpo Legislativo puede deponer libremente al Presidente de la República y al Gral. en Gefe cuando lo tenga por conveniente. Especie de espada de Damocles qe. cayó primero sobre la cabeza del Gral. Manuel Quezada y qe. después ha venido a caer mas pesada, si con menos violencia sobre la frente del hombre del diez de Octubre, desgarrando en gran parte sus laureles de patriota republicano y sus timbres de libertador.

 

Pocos días después de estar establecidos los poderes de la Nación empezó la lucha entre el Legtv°. y el Eget°-.; lucha qe. no ha tenido tregua sino cuando la Cámara se ha visto obligada á tener recesos, no solamente porqe. á Céspedes le oprimía qe. estuviese el Cuerpo constituido sino porqe. en el seno del mismo Congreso existía, por parte de algunos R.R., una efervescente intransigencia contra todas las medida qe. dictaba el Gob., en las cuales ó veían abusos, ó amenazas pa. nuestras nacientes libertades.

 

Lo cierto es qe. la Admon. de Céspedes se sostuvo a través de esas dificultades, porqe. si bien es verdad qe. sus resoluciones casi siempre han sido desacertadas por ser inconvenientes, también puede asegurarse qe. ostensiblemente no hirió las leyes y la Constitución en aquella época ni se arrogó facultades qe. no estuvieran en el circulo de sus atribuciones. Su política personal y de favoritismo se ha manifestado siempre en la facilidad conqe- ha prodigado los empleos y los grados en el Egército, creando á veces puestos innecesarios con el fin de tener adeptos ó partidarios qe, lo sostuvieran, en el caso de verse amenazado por la deposición. De ahí su falta de iniciativa y su meticulosidad pa. el manejo de los asuntos interiores de su Gob. y el afan qe. ha desplegado en comunicarse y darse á conocer en todos los Gabinetesy todas las Cancillerías del mundo, á fin de ensanchar la esfera donde ha rodado su nombre de gran caudillo, y asegurarse en el puesto, poniendo de ese modo, sin obstáculo, á su parecer insuperable, á los qe .pretendieran su caída.

 

Pero la Cámara pudo tener en cuenta las dificultades de la deposición y pudo prescindir de su desconfianza hacia el Ejecutivo, hasta delegar en él algunas de sus atribuciones, mientras sus tendencias á la Absorción de todos los poderes no pasaron de esos manejos ocultos pa. evitar la reunión del Cuerpo, y de esa inactividad y meticulosidad estudiadas qe, han caracterizado el Gob. de Céspedes. Desde el momento que abandonase esa actitud el Presidente pa. romper abiertamente con la Constitución, la Cámara estaba en el imprescindible deber de olvidar toda consideración patriótica, pa, salvar la forma republicana qe, hemos dado, y con ella las libertades del pueblo.

 

Y á este caso precisamente nos ha traído el hombre de Yara, después de una tolerancia sin limites hacia los actos de su Admon., qe. casi siempre ha estado en pugna con los verdaderos intereses de la guerra y con el interés público. Muerto el Mor. Gral. Ignacio Agramonte, y habiendo marchado al estrangero el Diputado Anta. Zambrana, qe siempre le hizo oposición en el Congreso, creyó Céspedes seguramente qe. ya era tiempo de poner en práctica sus tendencias dictatoriales pr. largo tiempo comprimidas. Había ya dado principio a ello dictando en Junio del año pasado, un decreto, en el cual señalaba al Presidente del Cuerpo Legislativo, pa, qe, le sucediese en su puesto, si por cualquier circunstancia quedaba vacante. Esta medida la espidió en vitud de las facultades qe. la Cámara le había conferido en el acuerdo de 21 de Abril del 72 y sus concordantes; y como este acuerdo no lo autoriza absolutamente pa, ello porqe, las facultades de nombrar al Presidente de la República y al Gral. en Gefe del Ejercito no están en la esfera de las legislativas, sino qe, son mandatos especiales de la Constitución, de exclusiva incumbencia de la Cámara, claro está qe. el Decreto referido traspasaba los límites de las facultades qe. al Ejecutivo se le habían dado.

 

Después de este abuso de poder, y después de la muerte del ilustre caudillo y de la salida del Representante indicados, revocó la sentencia de un tribunal militar, contra la espresa prohibición de tocar la judicatura, que la Cámara había consignado en el referido acuerdo del 21 de Abril del 72 y sus concordantes. Esta violación lo impulso á cometer otras y obligó á los Diputados á reunirse brevemente, pa. poner remedio á los males qe. pudieran surgir de esos ataques á las libertades del pueblo.- Y aquí empieza ahora una serie de manejos y de resoluciones del Gob. de Céspedes pa. qe. el Cuerpo no pudiera constituirse, y otra serie de mensajes; después de estar constituido, qe. no puedo en ningún concepto comentar ni ofrecer á los ojos de mis lectores, asi porqe. á ello se opone la naturaleza de este trabajo, como porqe. siendo yo miembro del Congreso, mis juicios podrían parecer poco imparciales. La historia se ocupará del asunto con mas copia de datos y mas ancho

criterio, y su sentencia irrecusable caerá sobre la frente de los contraventores. Baste saber qe. la Cámara qe. reunida hoy en sesion pública, ha depuesto al C. Carlos Manuel Céspedes de la silla presidencial y qe el pueblo la ha victoreado, así como al nuevo Presidente Salvador Cisneros, en quien hacia recaer un acuerdo del Lgtv°. la Presidencia, á falta del Vice-Présidente C. Mor. Gral. Francisco V. Aguilera.

 

Si la opinión del Ejército hubiera sido favorable á las tendencias dictatoriales del hombre del diez de Octubre, la Cámara no se hubiera detenido por esa circunstancia pa. cumplir con su deber; apoyada únicamente en la Constitución, como lo ha hecho, hubiera acordado la deposición, hubiera dejado al pueblo á los pies del Dictador y hubiera sostenido en su puesto hasta rodar con la Constitución y todas

las leyes como los antiguos curules romanos ante la terrible espada de Breno.

 

Pero por fortuna, el pueblo de Cuba, si en los primeros tiempos de la guerra estuvo engañado, merced á su crasa ignorancia en cuestiones políticas hoy, después de nuestra constante propaganda; es de la propaganda de todos los Diputados del Congreso y de otros patriotas inteligentes, tiene conciencia de sus derechos, y no oye mas voz qe la del patriotismo, ni inclina su frente ante otra Majestad qe que no sea la Constitución qe. es la ley fundamental del pais, ante la cual nos descubrimos todos y por la cual estamos dispuestos a derramar nuestra última gota de sangre, porqe, es el lazo qe, ata todas las aspiraciones, la garantía de nuestras libertades, el fruto de nuestros inmensos sacrificios y el mas rico presente qe. podremos ofrecer al mundo americano, el día en qe. triunfemos de nuestros enemigos.

 

Con estas seguridades, bien podernos creer, qe, están echadas las bases pa. el porvenir, y qe, en lo adelante no veremos espuesta nuestra tranquilidad interior por _ ambiciones descabelladas. El C. Salvador Cisneros es un hombre de pocos conocimientos y de no muy ventajosa capacidad; su admon. puede no ser eficaz por su gran benevolencia y su espíritu democrático exajerado; pero de todos modos, tenemos seguridad de qe. no atentara contra la Constitución y las leyes, y de que su buena voluntad, honradez e inmenso patriotismo, suplirán las condiciones qe. le faltan para desempeñar el puesto que ocupa interinamente, con el acierto y firmeza qe. todos deseamos.

 

¡Dichosos los hombres qe, agenos á toda clase de ambiciones personales, se colocan en situaciones de trabajar por el pueblo y pa. el pueblo, y alcanzar el aprecio general y el dictado de honrados y generosos!

¡Dichosas las sociedades qe. llenas de sensatez y de juicio, prescinden de pasiones y de odios y colocan á su cabeza al hombre qe. se distingue por sus virtudes y por su talento!

 

Pero es hora ya de ir confundirnos entre el tumulto con qe. los patriotas hacen resonar el Campt°, al son de tiplecillos y de timbales unos, y otros con tangos y cantos africanos, qe. despiertan dolorosos ,recuerdos en la mente de los insurrectos pensadores. La noche estiende ya su manto negro sobre la tierra adormecida; las estrellas empiezan a brillar en el cielo; inmensas hogueras de ramas y yerbas secas

Iluminan las calles del Camptº y dan al caserío improvisado un aspecto virginal, qe. sorprendería á los habitantes de las ciudades; grupos de oficiales y soldados se notan por todas partes, agitados por gran animación, solamente falta el bello sexo pa. qe, el cuadro sea más halagador, soltemos pues la pluma pª dar al espíritu un poco de espansion, qe. quizás no tendremos tiempo de empuñarla otra vez pª agregar un capítulo mas a este insignificante trabajo, si a la muerte, que nos persigue, se le antoja sorprendernos mañana en el camino.

 

CAPITULO III

 

El entierro de un patriota

 

Ayer a las cinco de la mañana, murió el C. Francisco Maceo, en su rancho de la familia, al lado de este campamento que se encuentra situado en la "Toronja de Guiza". El C. Maceo desempeñaba el destino de Srto. de Relaciones Esteriores en el Gabinete del actual Presidente Cisneros. Fue nombrado por la Cámara pª. este puesto, a propuesta del Ejecutivo, en armonía con un artículo de la Constitución, un día después de haberse establecido la nueva Administración. Nació el C. Maceo en Bayamo, no recordamos precisamente en que fecha, pero según tenemos entendido fue allá por el año de 1828. Su padre, Pedro Maceo, farmacéutico, y su madre Francisca Osorio, lo enviaron a Madrid a cursar estudios, y algunos años después de haber concluido sus estudios y de haberse recibido de abogado, regresó a su pueblo natal convertido en un madrileño, así por su educación como por sus costumbres. Esta circunstancia lo hizo aparecer antipático a los ojos de los bayameses y tuvo que retraerse de la sociedad y hasta del contacto de sus amigos de infancia. Más tarde abrió su estudio, y como que tenía talento y tacto pª. los negocios del foro, se granjeó muy pronto partidarios que lo recomendaban en el círculo de sus amistades. Los amigos que había dejado en la Península le abrieron campo para que se pusiese en contacto con los Alcaldes Mores. de Bayº. que eran españoles, y entre los cuales figuró un tal D. Jerónimo Suárez Ponte, de celebre y odiosa recordación. Este hombre perverso, se aficionó tanto a Maceo, que lo hizo su favorito, hasta encomendarle la resolución de muchos de negocios. El bayamés no se infatuó por eso, trato más bien de sacar partido de su buena posición, no con el dolo y la infamia, si no con el tacto y una honradez tales, que le granjearon mayor numº. de partidarios y grandes beneficios bajo el punto de vista de su clientela. Algunos de sus colegas se le declararon enemigos encarnizados y le hicieron una guerra a muerte; pero el supo hacerles frente sin escándalo, herirlos con firmeza cuando le cayeron a la mano y hablar con ellos en público, cuando llegaba el caso, encomiando sus virtudes o sus talentos: cualidad poco común entre los hombres, pues regularmente el amor propio herido los arrastra a venganzas odiosas que dividen a las familias y se suceden de padres a hijos.

Figuró Maceo como Alcalde Mor. interino, dos veces, en el mismo Bayº.. Desempeñó este puesto con acierto y con la misma honradez que como abogado había ya puesto en evidencia. Esto le hizo ensanchar el círculo de sus simpatías y aumentar un tanto sus temores, respecto de un levantamiento entre los cubanos. Recuerdo que al leerle yo un día una carta que dirigía a La Habana, en sentido reformista, me aconsejó que no la enviase, que esperase mejores tiempos pª. obrar, que el tenía esperiencia, adquirida en la misma España, de lo que eran las cuestiones políticas, y que no me espusiera a la ojeriza del Gob. español. Yo no tomé en consideración el consejo y envié la carta.

Pero ya a mediados del año 1867 estaban tan exaltados los ánimos, que no era posible contener en límites razonables el espíritu que dominaba a los bayameses. El C. Maceo era uno de los más exaltados, ¿como se había operado esa transformación?. No lo sabemos. El caso es que la juventud lo rodeaba en todas partes, y que era visitado por ella constantemente. Ya por esa época, se había formado la conspiración en Bayamo, y se había establecido un Club en el cual figuraba Francisco Aguilera como Presidente y Maceo y Pedro Figueredo como vocales. En el seno de ese Club abogaba Pancho (que era como llamábamos a Maceo) con gran ardor, a fin de precipitar todos los conspiradores a un levantamiento impremeditado. Figueredo y Donato Marmol le acompañaban en la discusión, y también en la propaganda activa que fuera del Club hacían entre los patriotas más circunspectos y menos exaltados. Maceo no fué nunca feliz como orador: los razonamientos no tenían en su boca la fuerza que les daba su pluma; de modo que así por ese motivo, como porque la empresa era muy arriesgada, no tuvo la mayoría que necesitaba pª. realizar sus planes. Valiose de un medio muy inconveniente, pª. ganarse más popularidad y arrastrar así mayor nº. de jóvenes inespertos con algunos espíritus débiles. Creyendo que identificándose con "los muchachos", como él decía, lo conseguía todo, abandono a principios del 68 la austeridad de su vida de jurisconsulto, pª. entregarse, casi todas las noches, a diversiones inmoderadas, en que su existencia se gastaba y aminoraba al mismo tiempo su reputación entre los hombres sensatos. Como era decidor y chispeante, entretenía a la juventud, refiriendo anécdotas, que inventaba con gran facilidad, adornándolas a su antojo, con la sal de su ingenio. Sostenía delante de algunos compañeros de conspiración, que para arrastrar a la juventud a la Revolución era preciso encaminarla por el sendero de los placeres y hasta del vicio. El, sin embargo, trabajaba todos los días de las 12 a las cuatro de la tarde y no era vicioso, pero tenía por costumbre, o por manía, defender lo que no era defendible y pintar muchas veces negro lo que era blanco, por lo que generalmente se tomaban como de broma muchas de sus opiniones cuando las emitía en el circulo de sus amigos y en conversaciones privadas.

Como miembro del Club revolucionario, fué elegido en Agosto del 68, por la mayoría de los conspiradores, pª. que concurriera a la celebre junta de San Miguel, en la jurisdicción de Las Tunas, donde los representantes de los patriotas de Holguín, Tunas, Bayamo, Manzllº. y Camaguey, acordaron el día en que debía llevarse a cabo el levantamiento. Más tarde tuvo otra reunión en "Buenavista", cerca de Bayamo, con el objeto de precipitar los acontecimientos. Maceo estuvo un poco dudoso y Marmol (Donato) no. Cerca de dos meses después de esa reunión, el 11 de octubre del 68, nos sorprendió la noticia de que el C. Carlos Manuel de Céspedes, había faltado a lo pactado en San Miguel de las Tunas, y había dado el grito de independencia en su Ingenio, "La Demajagua" el día 10 del mismo mes, es decir, un día antes de haber llegado la noticia a Bayamo. Los bayameses no estábamos absolutamente preparados pª. la lucha, pero nos lanzamos al campo, después de tener otra junta el mismo día once en "Buenavista", a dos leguas de la Ciudad, donde Maceo y Figueredo (Pedro) opinaron, que como miembros del Club, no estaban dispuestos a secundar el levantamiento iniciado por Céspedes, pero que como patriotas seguirían la suerte de sus hermanos, siempre que estos resolvieran levantarse. Donato Marmol y Luís Figueredo, que habían sido los promovedores de la reunión, pª. obligar al indicado Club a apoyar inmediatamente a los manzanilleros capitaneados por Carlos Manuel, insistieron en que era necesario que cada uno de los que podían ser cabecillas procedieran a formar su partida pª. abril la campaña; y como que encontraron apoyo en muchos de los concurrentes a la junta, pusieron en obra su pensamiento, marchando pocos momentos después, el primº., a la jurisdicción de Jiguaní, donde residían los hombres que habían de formar su fuerza, y el otro, al "Mijial", en jurisdicción de Holguín, donde la tenía ya organizada de antemano. Los demás conspiradores se derramaron por toda la jurisdicción de Bayamo, a fin de secundar a Marmol y Figueredo, y Maceo se puso al frente de una partida de 60 hombres que tenía reunida el C. Angel Bárzaga. Carlos Manuel avanzó sobre Bayamo y lo tomó el dieciocho, apoyado por los bayameses que estaban en el campo y por los habitantes de la ciudad, que lo recibieron con las puertas de sus casas abiertas y con gritos de triunfo. Maceo no concurrió a este asalto, no obstante habérsele dado aviso a tiempo; el autor de estas lineas recibió en el caserío de "Barrancas" una comisión de Carlos Manuel pª. irlo a buscar sobre el Cautillo donde se encontraba con Barzaga pª. que concurriese. Manifestó al que fué a avistarse con él sobre el Cautillo, donde acampaba, que el Coronel español Quirós avanzaba ya sobre Jiguaní con 800 soldados, y que era su deber ir a sucumbir al lado de Donato Marmol, que lo esperaba sobre el caserío de Baire: que. por otro lado, su tropa se encontraba sin armas de fuego y muy desmoralizada. Se manifestó, además, muy desalentado, asegurando, que todo estaba perdido sin remedio, a consecuencia de la imprudencia de Céspedes.

A las tres de la tarde del día que tomamos Bayamo, entro Pancho con su partida y propendió a que se rindiese el Cuartel. Más tarde fué nombrado Gral. por Carlos Manuel, y como otros de esa cosecha, dió muy malos resultados, sobre todo en el sitio de Holguín donde fué enviado en comisión. Allí hizo fiasco el abogado conspirador, y quedo anulado como militar, hasta el estremo de verse abandonado por sus Ayudantes. A la entrada del Conde de Valmaseda en la ciudad incendiada, se reunió el Gob. revolucionario, y poco después recibió de Carlos Manuel el nombramiento de Cmdte. Gral. de Holguín y Tunas. Nombramiento que no debió haber aceptado, porque además de ser ridículo e innecesario era un triste recuerdo de la dominación española. Estuvo en ese puesto, sin prestijio ninguno, hasta que se instituyó el Gob. republicano en Guáimaro. Como entonces se organizó el Ejercito Libertador y a Maceo no se le reconoció el grado de Gral., quedo sin ocupación, vagando por los montes y muy disgustado. A instancias de algunos amigos aceptó la Sectª. de la Guerra, que había quedado vacante por la muerte del Dr. Antº. Lorda, en Julio del 70. En este importante destino se distinguió por su energía en el seno del Gabinete, oponiéndose a que Carlos Manuel dictase algunas medidas que le parecían inconvenientes y por otras dotes administrativas que siempre lo recomendaron. Estuvo desempeñando con el beneplácito de todos los patriotas hasta abril del 72, en que se lleno del más profundo desaliento, ante las dificultades y los peligros que ofrecía la Revolución en aquella época. Esa falta de fe y de firmeza pª. sostenerse en medio de la guerra, lo impulsaron a aceptar una comisión al estrangero, asociado al C. Ignacio Mora, comisión que enviaba el Gob. de Céspedes, no sabemos precisamente con que objeto. Como el espíritu público siempre ha sido aquí contrario a que salgan los patriotas fuera de la Isla, y sobre todo los que desempeñaban puestos en el Ejercito o en la admon., el proyecto de salida de la comisión fué tan censurado, que el Gob, se vió en el caso de aplazarla pª. mejor ocasión. Esto acabó de desalentar a Maceo a tal estremo, que hacía una horrible pintura de la situación que atravesábamos, creando fantasmas, que su imaginación agigantaba. Por todas partes veía peligros y amenazas y su funesta propaganda hubiera producido malos resultados, si su voz no hubiera sido desautorizada por el deseo, que ya había manifestado, de abandonar el campo de la contienda.

Considerando que fuera de la Residcª. del Gob. estaría más seguro porque así no se vería ten perseguido del enemigo como lo era en su puesto de Srto., hizo su renuncia, que fué aceptada, porque ya la opinión pública la exijía, optando por el destino de Auditor de Guerra en el Ejercito. Se le encomendó la Auditoría del Distrito de Cuba, pero en vez de desempeñarla en el Cuartel Gral. del Gefe de operaciones, se marchó a la jurisdicción de Guantánamo y allí permaneció entre los bosques hasta que el Mor. Gral. C. García Iñiguez lo hizo venir a su Cuartel Gral. pª. que funcionase con su carácter de Auditor. Estuvo muy poco tiempo con este Gefe, a quien acompañó en el ataque a Holguín, pues el Gob, lo llamó para conferenciar sobre algunas dificultades que ofrecía la ley judicial. Este fué el pretesto para separarlo del Ejercito, entre cuyos Gefes Superiores se hallaba muy mal mirado. Obedeciendo al Gob. marchó a las Lomas del Cobre, donde residía el Presidente Céspedes, y allí estuvo algún tiempo algo delicado de salud; por este motivo, pidió permiso para salir al estrangero y le fué negado. Entonces resolvió no prestar ningún servicio público a la República mientras Céspedes estuviera en la silla presidencial. Al lado del Brigr. Jesús Pérez, cuyo cariño se había granjeado, permaneció desde enero del año actual hasta que llamado por algunos miembros de la Cámara de R.R. salió de su escondite y marcho a un lugar nombrado Arroyón, donde conferenció con ellos, sobre el estado fatal al que había llegado la admon. de Carlos Manuel. Ofreció sus servicios para el caso de establecerse un nuevo orden de cosas, y de allí marchó a Bijagual, donde se hallaba acampado el Mor. Gral. M. Calvar con sus fuerzas. Allí se encontraba en los momentos en que se llevó a cabo la deposición de Céspedes. Contribuyó con su propaganda a ilustrar el espíritu público sobre el asunto y se colocó en el gabinete de Cisneros con el caracter que asumía al morir, inmediatamente después de haberse establecido esa Admon.

Una fiebre celebral lo ha llevado al sepulcro en cinco dias. Rodeado de algunos amigos que lo querían, y de otros compañeros, exaló el ultimo aliento, entre las convulsiones de una muerte dolorosa. Es triste eso de ver finalizar así la existencia de un hombre que la luchado con las tempestades de la vida arrastrado por una idea generosa. Si Maceo no tuvo suficiente firmeza pª. resistir las dificultades de la guerra, que el propendió a iniciar, su odio a la tiranía y sus constantes esfuerzos en pro de la causa de nuestra independencia, lo hacen acreedor del respeto y la consideración de todos los cubanos patriotas. Espíritu débil y meticuloso, flaqueó siempre en las horas más supremas porque ha atravesado esta patria querida, y si no hubiera sido por su profundo patriotismo y exaltada dignidad, tal vez no hubiera muerto en el campo de la lucha. Su valor siempre fué muy inferior a las empresas que acometió: exaltado por las ideas que jerminaban en su cerebro, emprendió el camino; pero antes de rendir la jornada, se detuvo irresoluto muchas veces ante el obstáculo, y tal vez se arrepintió de haberlo emprendido. No obstante, siguió adelante, y cuando ya vislumbraba el termino de sus fatigas, un miasma palúdico, una causa desconocida pª. los que somos profanos en la ciencia médica, cortó su vida, que había resistido cinco años de continuas penalidades e inminentes peligros.

Ayer tarde, cuando el compañerismo y la amistad me llevaron a su entierro, sentí que el corazón se ajitaba, al contemplarlo sobre una especie de camastro de cujes y bejucos, que le servía de ataud. Vestía el traje sencillísimo del patriota más afortunado, y sus labios estaban ligeramente contraídos por una sonrisa irónica, que le era muy peculiar. No se que mundo de recuerdos pasó por mi frente en aquellos instantes y me sentí conmovido; yo, que tengo secas las fuentes del sentimiento a fuerza de sentir. Seguí la pequeña comitiva que lo acompañaba a su última morada; descendimos de una empinada loma a una especie de planicie formada sobre las riveras de Guamá y allí en una triste fosa bajo unos árboles frondosos, depositamos su cadáver que cubrimos con tierra y después con piedras enormes, pª. evitar que los jíbaros lo busquen.

Después regresamos al Camptº. tristes y doloridos: la tarde era hermosa y llena de armonías: una de esas tardes melancólicas en que parece que los ángeles bajan del cielo para iluminar la tierra con sus alas, tardes que nos arrastran al festín de la vida con todos sus encantos que traen a la memoria en recuerdo de la amante y de la esposa, el recuerdo de una madre y de un hogar querido. Al subir la pendiente de loma que habíamos bajado volví la vista hacia atrás, para fijarla en el lugar donde quedaba sepultado aquella nueva víctima de la revolución. Los árboles ocultaban la fosa y del fondo del bosque me pareció que se levantaba un gemido. Seguí otra vez a mis compañeros murmurando entre dientes la siguiente décima que escribí con otras en el álbum de una insurrecta.

 

"Y después, si independiente

"Cuba se alza hermosa y pura

" Y entre cantos de ventura

" levanta su altiva frente

"Tal vez sobra la pendiente

"de arroyo murmurador

" donde solo el ruiseñor

"alce dulce melodía

" Se hallará la tumba mía

"sin quien le ponga una flor"

 

 

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