Notas sobre Cuba

NOTAS SOBRE CUBA - NOTES ABOUT CUBA

 

ESCLAVITUD

 

I. Tráfico de esclavos africanos

II. Abolición de la esclavitud.

III. Inferencias desde el ultimo mensaje presidencial

 

 

 

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LA REVOLUCION

 

IV. Fuerzas empleadas por España contra Cuba.

V. Estado de la Revolución.

VI. Anarquía española en Cuba

 

VII. Conclusión

 

 

 

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Como parece que los asuntos relativos a la existencia de la esclavitud en Cuba, y la Guerra que los cubanos han llevado durante tres años para derribar el yugo de España, podrían pronto ser discutidos en el Congreso de los Estados Unidos, juzgamos apropiado, bajo las circunstancias, recordar los siguientes hechos y declaraciones.

 

 

 

 

 

FRANCISCO V. AGUILERA

RAMON CESPEDES,

 

Comisionados de la República de Cuba

 

 

 

New York, Enero 4, 1872

 

 

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I.

 

EL TRAFICO DE ESCLAVOS AFRICANOS

 

 

El 24 de Septiembre de 1817, el Gobierno Español firmó un tratado con el de Gran Bretaña, por el cual, considerando la suma de £400.000 a ser pagadas por Gran Bretaña a España, esta se comprometía a acabar a partir del 30 de Mayo de 1820, con el tráfico de esclavos, que venían desarrollando desde las costas de África. Gran Bretaña cumplió su compromiso, pero España continuó tolerando la importación de esclavos a Cuba, a pesar de que, para silenciar las reclamaciones de Inglaterra, ocasionalmente emitió Ordenes Reales, en las que se urgía a los Capitanes Generales a perseguir mas severamente cualquier importación clandestina de negros. Los Capitanes Generales conocedores a fondo del espíritu de su gobierno, y encontrando por otra parte que el tráfico ilícito era una fuente de riqueza inagotable para ellos mismos, tomaron buena cuenta de no acosarlo, por el contrario, más bien animarlo, como una medida política, confiando que los cubanos abandonarían toda idea de independencia a través de infundir el pavor a la raza negra.

 

Entre las Ordenes Reales emitidas por España a instancia de Inglaterra, que prueban como de escandalosamente se desarrollaba el comercio de esclavos, solo es necesario citar la del 2 de Enero de 1826, por la cual la compra de Africanos es declarada un robo, la del 2 de Abril de 1832, y la del 2 de Noviembre de 1835.

 

El 25 de Mayo de 1840 , el Gobierno Británico dirigió una nota al gobierno de España, con una petición de investigación sobre todos los negros llegados a Cuba después del 30 de Octubre de 1820, para que fuesen puestos en libertad.

 

Tal abierta violación del tratado causaron problemas entre Inglaterra y España que fueron discutidas el 28 de Junio de 1835, con el propósito de acabar el comercio de africanos, y por lo que España se comprometía a emitir una lay, en el plazo de 2 meses después de la ratificación del tratado, por la cual cualquiera de sus súbditos envueltos en la trata deberían ser severamente castigados. Pasaron 10 años desde que esa ley se promulgó (1845) y la trata de esclavos mientras tanto continua.

 

La ineficacia de la ley penal referida y las quejas del Gobierno Británico obligaron a España , en 1865, a emitir una nueva ley, aparentemente más severa que la anterior, pero que igualmente, no se hizo cumplir; ya que el comercio de esclavos floreció hasta el estallido de la insurrección cubana en 1868, y fue solo entonces cuando la confusión causada por este acontecimiento fue general en toda la isla, fue un impedimento para el comercio de esclavos que había sido oficialmente condenado por el gobierno de Madrid, pero que siempre ha sido animado por sus delegados en Cuba, una prueba convincente bien de la corrupción del gobierno de Madrid o de su incapacidad para hacer cumplir sus más solemnes compromisos.

 

Los cubanos siempre se han opuesto al trafico de esclavos de África, y han aprovechado cualquier oportunidad posible para protestar contra su continuación- Muchos, por el mero hecho de haberse atrevido a protestar contra ello, han sido sumariamente exiliados como peligrosos innovadores, y esta es una de las mejores pruebas del engaño del Gobierno Español en el cumplimiento de las obligaciones derivadas de sus tratados.

 

Entre las muchas llamadas a las autoridades sobre el asunto una merece ser nombrada. Es una alegación hecha el 29 de Noviembre de 1843 por los principales dueños de plantaciones de la Habana, y Matanzas, al Capitán General, en la que decían " es tiempo para que este trafico ilícito, vergüenza del mundo civilizado, abismo terrible en el que toda esperanza de seguridad o futuro es quemada, debería cesar" y en la que le piden "inflexibilidad para perseguir el tráfico clandestino de negros Africanos hasta que hubiera sido suprimido completamente" Hicieron una petición similar en Febrero de 1844, y en varias ocasiones posteriores, de las que nunca se hizo caso.

 

Una asociación privada fué formada en La Habana, en Noviembre de 1865, con el permiso del Capitán General. Su objeto era ayudar a "la completa y final supresión del comercio ilícito, conocido como el trafico de esclavos Africanos", y sus miembros, ligados ellos mismos por su honor "no adquirir posesiones de ninguna forma, directa o indirectamente, desde la fecha de su entrada en la asociación, de ningún negro Africano llegado a la Isla a partir del 19 de Noviembre de 1865". Los españoles, mayoritariamente traficantes de esclavos, se alarmaron; acusaron a los miembros de la asociación de ser revolucionarios, e indujeron al Capitan General a retirarles el permiso que les concedió.

 

Finalmente los Comisionados de Cuba y Puerto Rico, elegidos por los Consejos de las ciudades de dichas islas, y enviados a Madrid para informar sobre las reformas que sus constituyentes exigían, solicitaron, el 29 de Enero de 1869, que el tráfico de esclavos Africanos debería ser considerado piratería. No obtuvieron absolutamente nada.

 

 

II

ABOLICION DE LA ESCLAVITUD

 

 

Las islas de Cuba y Puerto Rico son probablemente los únicos ejemplos de colonias que mantienen esclavos que espontáneamente piden a la metrópoli la abolición de la esclavitud.

 

En la investigación iniciada por el Gobierno Español en 1866 para averiguar que reformas requerían esas islas, una de las primeras proposiciones de los comisionados que habían sido elegidos por los Consejos de las ciudades era que la esclavitud debía ser abolida. Los Comisionados de Puerto Rico, inducidos allí por el pequeño número de esclavos en esa isla y la favorable condición del país, pidieron la inmediata abolición con o sin indemnización. La organización de la propiedad agrícola en Cuba, el gran número de esclavos en la isla, la mayoría africanos traídos de contrabando al país y otras circunstancias varias, prevenían a los comisionados cubanos de ser tan radicales como sus colegas de Puerto Rico; pero a pesar de todo propusieron un plan por el cual la esclavitud sería abolida en trece años, con indemnizaciones a los dueños, y sin pesados impuestos sobre la gente. Ambos planes se encontraron con la determinada oposición de las personas elegidas directamente por el gobierno para asistir en la investigación. La mayor parte de estar personas eran naturales de España, pero habían sido empleados del gobierno en Cuba, donde muchos de ellos se enriquecieron a través de la trata de esclavos. Por supuesto el gobierno hizo oídos sordos a las proposiciones de abolición, como hizo con todas las propuestas para una reforma económica. administrativa y política, hechas pos los comisionados de las Antillas.

 

Para entonces, casi nadie en España hablaba en absoluto de la abolición; por el contrario, la opinión general entre los políticos era que la institución de la esclavitud era indispensable en las Antillas, para mantenerlas dependiendo de la madre patria. Solo después de la revolución de Septiembre de 1868. la propaganda de la abolición surgió y debe su origen más en aparentar ante las naciones europeas como consistentes con los principios radicales enunciados en esa revolución, que por una profunda convicción, o una fija determinación de llevar a cabo sus principios. La mejor prueba es que cuando el Sr. Moret, uno de los nuevos y más entusiastas abolicionistas, se convirtió en el Ministro de las Colonias. pensó que había apaciguado su conciencia por la ley que fue aprobada por las Cortes el 23 de Junio de 1870.

 

La médula de dicha ley consiste en declarar libres solo,

1. Aquellos nacidos después de la publicación de la ley (Art. I)

2. Aquellos que han servido en el ejercito español, y aquellos que han ayudado a las tropas durante la presente insurrección (Art. III).

3. Aquellos que a la fecha de la publicación de la ley hubieran obtenido la edad de 60 años, y otros cuando la obtuvieran (Art. IV).

4. Los esclavos del Gobierno y los conocidos como "emancipados".

5. Aquellos que han sido cruelmente castigados, cuando sus dueños son castigados por la ley por la ofensa (Art. XVII).

6. Aquellos que no están registrados como esclavos en el censo, a ser realizado el 31 de Diciembre de 1870 (Art. XIX).

 

Aquellos liberados bajo el primer artículo deben permanecer bajo el cuidado del dueño de la madre. (Art. V). El patrón tendrá el beneficio del trabajo del esclavo, liberado, sin compensación, hasta la edad de 18 años. (Art. VII). A la llegada de los liberados a esa edad, ganarán la mitad de los salarios de un hombre libre normal, de acuerdo a su clase y negocio. De los salarios ganados, la mitad le será pagada y la otra mitad retenida para formar un capital para el. (Art. VIII). Y cuando el liberado llegue a la edad de 22 años, disfrutará de todos sus derechos, y su capital ser manejado por el mismo.

 

Los esclavos con más de sesenta años pueden permanecer en las casas de sus dueños, adquiriendo estos entonces el carácter de patrones, sin estar obligados a pagarles por cualquier trabajo que realicen. (Art. XIV).

 

Por el artículo XXI, la flagelación es prohibida, así como que niños de menos de 14 años de edad sean vendidos y separados de sus madres, o de cualquier otro miembro de una pareja casada además del anterior.

 

Por el artículo XX, el Gobierno se ocupa de redactar una ordenanza para el cumplimiento de la ley; y por el artículo XXI, presentar a las Cortes, tan pronto como los diputados de Cuba hayan sido admitidos a las mismas, un proyecto para la emancipación, con indemnización, de aquellos que pudiesen continuar en esclavitud después de la ejecución de esta ley.

 

De acuerdo con esta ley pues, los únicos esclavos realmente liberados son los conocidos como "emancipados"(El gobierno español en Cuba llama a los negros africanos, cuyas llegadas a Cuba se hayan bajo procedimientos judiciales, "emancipados". Estos negros deberían ser libres, de acuerdo con el tratado firmado con Inglaterra, pero España los ha mantenido siempre en absoluta esclavitud, aprovechándose ambos, el gobierno y sus empleados de su situación. Frecuentemente, estos "emancipados" son vendidos como esclavos regulares, cambiando el dueño simplemente sus nombres) que ya lo son, a pesar de que el gobierno los mantiene en un estado de autentica esclavitud, los esclavos que pertenecen al Estado, que son muy pocos, y los que ya no son útiles por ser mayores de 60 años de edad; aquellos que han nacido en Cuba después de la publicación de la ley permanecen como esclavos hasta la edad de 22 años, y pueden mientras tanto ser transferidos de un propietario a otro, como auténticos esclavos (Art. XI). Además, el mayor numero, si no todos, de aquellos nacidos algunos meses después de la publicación de la ley, aparecerán con seguridad, cuando se de la oportunidad para su aplicación, con certificados de bautismos con fechas adelantadas, por lo que permanecerán como esclavos el resto de sus vidas.

 

Lo mismo puede ser dicho de los esclavos de mas de 60 años, ya que teniendo en cuenta su fuerza o sus habilidades, sus dueños podrían desear mantenerlos; ya que cualquier edad conveniente para ello podría ser asignada a estos esclavos, sin poder muchos de estos, habiendo sido importados de África, demostrar su edad real.

 

No menos engañosa es la cláusula que aparentemente suprime la flagelación (Art. XXI). La ley no la prohíbe, no impone ninguna pena para aquellos que la realicen con sus esclavos o con aquellos a su cargo; solo en el artículo IX, que enumera las causas que finalizan con el tutelaje, menciona "los abusos del patrón en los castigos"; lo que prueba que el castigo puede ser aplicado discrecionalmente; y que las leyes relativas a la esclavitud, funcionando ahora en Cuba, permiten al dueño dar hasta 25 latigazos seguidos a un esclavo; es lógico deducir, que en tanto que el número de latigazos dados no exceda ese número, el dueño no incurrirá en riesgo de ser castigado por abuso o crueldad, especialmente cuando los jueces que lo condenarían son de su misma raza, y probablemente dueños de esclavos ellos mismos.

 

Pero tantas, hábilmente elaboradas restricciones a la libertad, no han aparecido al Gobierno Español, si embargo, suficientes para inducirle a poner su propio plan en ejecución. La ley de la abolición es letra muerta en Cuba, a pesar de la publicación de la misma en La Gaceta de la Habana por el Capitán General el 28 de Septiembre de 1870, para su ejecución, y a pesar de de todas todas las afirmaciones echas al ministro americano en Madrid por los Ministros de España. Por el artículo XX de la ley, el Gobierno estaba obligado a desarrollar una ordenanza especial para su ejecución, pero puesto que no lo ha hecho, a pesar de que ha pasado un año y medio desde, es por supuesto inoperante; ni siquiera tiene el censo de esclavos, que debería estar finalizado el 31 de Diciembre de 1870. Y tan cierto es que la ley no es cumplida en Cuba, que el diputado por Asturias, Sr. Labra, durante la sesión de las Cortes del 10 de Julio pasado, llamó la atención del Ministro de Ultramar por su no cumplimiento, después de su publicación. Un mes después, el 16 de Agosto, la Sociedad Abolicionista de Madrid, presentó un llamamiento al Ministro de Ultramar, publicado en los periódicos de esas ciudad, en el cual se le pedía ordenar el cumplimiento de esta ley preparatoria de abolición, y en el que eran citados varios casos probados de que, en Cuba, ningún caso se hizo de la ley. La ley prevé (Art. XXI) que cuando las madres son vendidas, sus hijos de menos de 14 años no serán separados; sin embargo los periódicos de la Habana están llenos de anuncios en los que la violación de esta norma es abogada públicamente. La Sociedad Abolicionista, da, en su llamamiento, como un ejemplo entre muchos, el siguiente : " A la venta, juntos o separados, una negra, lava, plancha y cocina; tiene una hija de 12 años, otra de 7 y un hijo de 11 años". Podríamos añadir un numero de similares anuncios de más reciente fecha. Nos vamos a limitar a traducir dos seleccionados al azar del Diario de la Marina del 28 de Noviembre y del 1 de Diciembre: "A la venta, una negra, entregada hace 10 días, buena lavandera, planchadora y peluquera; tiene buena y abundante leche; sin los niños". "A la venta, una negra, excelente lavandera y planchadora, joven; con una hija de tres años; por $600; la hija por 15 onzas ($255)". En el primer caso la madre es ofrecida a la venta separada de su hijo recién nacido; en ambos casos, dos niñas, nacidas después de la publicación de la ley el 28 de Septiembre de 1870, y que consecuentemente deberían ser libres, son ofrecidas a la venta como esclavas. ¿Se necesita alguna prueba más de la desvergüenza con que España viola sus más solemnes obligaciones, y se ríe de la opinión de las naciones civilizadas, promulgando leyes en apariencia humanas si ninguna intención de hacerlas cumplir?.

 

Que diferente ha sido la conducta seguida por los patriotas Cubanos!. El artículo 24 de su Constitución declara que "todos los habitantes de la República de Cuba son absolutamente libres", y es un hecho que no hay ni un solo esclavo en el territorio donde sus armas y su bandera han penetrado.

 

 

III

 

DEDUCCIONES EXTRAIDAS DEL MENSAJE DEL PRESIDENTE GRANT

 

 

El artículo de la Constitución Cubana, reseñado, demuestra como de convencidos están los cubanos de la intima conexión existente entre la abolición de la esclavitud y la independencia y el bienestar del país. Enseñados por la historia de los Estados Unidos, han determinado no dejar al azar la solución de un problema que, con el curso del tiempo, podría poner en peligro la misma existencia de la República; y previendo grandes males, han, en el mismo momento de la elaboración de su Constitución, reconocido la igualdad entre todas las razas que componen su población, confiando así en destruir, desde el principio, todos los elementos que podrían causar peligrosas perturbaciones en el futuro. Cuando sus enemigos, los españoles, sean derrotados, todos y todas en Cuba serán ciudadanos gozando de iguales derechos, sin importar sus condiciones previas, o la raza a la que pertenecen.

 

El Gobierno de los Estados Unidos ha, quizás, al final, vuelto su atención hacia este artículo de la Constitución Cubana, y comparándolo con la hipocresía con que España siempre se ha reído de sus promesas de abolición, ha comprendido los deberes que sus antecedentes, su posición en America, y su representación entre las naciones civilizadas del mundo les imponen. Posiblemente este es el significado del parágrafo del último mensaje presidencial, en el que el Presidente Grant, después de reprochar a España por el no cumplimiento de las ofertas que ella misma hizo sobre el tema de las Antillas, y por no hacer cumplir las leyes aparentemente designadas para la abolición de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico, recomienda al Congreso promulgar leyes que prohíban a los ciudadanos americanos poseer, directa o indirectamente, propiedad esclava en el extranjero. Posiblemente, esta Gran República, regenerada en su condición social, y comprendiendo que una Santa Misión le ha tocado, ha decido jugar el mismo noble papel con respecto a la esclavitud que Inglaterra jugó con respecto al comercio de esclavos. ¿No ganarán los Estados Unidos, exterminando la esclavitud en este continente, una imperecedera gloria como Inglaterra la ganó con la supresión del comercio de esclavos?. Incluso Inglaterra parece haber considerado este asunto, ya que (ver carta de Mr. Sickles a Mr. Fish , 29 de Diciembre de 1869) ha expresado su voluntad de secundar cualquier sugerencias que emanen de los Estados Unidos sobre el tema de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico, cediendo de esta forma el lugar de honor, que justamente merece en este trabajo de redención.

 

A pesar de que a primera vista podrían no parecerlo, estas sugestiones del Presidente, si están en consonancia con los precedentes de una gran nación, que acaba de emerger de una violenta convulsión con el resultado de la libertad de cuatro millones de seres humanos, deben ser anticipaciones de una política humanitaria. Si es simplemente prevenir a un ciudadano americano de mantener propiedad esclava en Cuba, o de interesarse directa o indirectamente, en esclavos; si este ciudadano no puede esperar que su gobierno ejerza su poder para su protección en el disfrute de tal propiedad prohibida... La posición así asumida por los Estados Unidos debería apuntar, tras la inevitable perdida del dueño, hacia la mejora de la condición del esclavo. En caso, por ejemplo, de que el gobierno español tuviera, bien por embargo o confiscación, ocuparse de esclavos cuyos propietarios fueron ciudadanos americanos, ¿consentiría el gobierno de Washington que esos esclavos permaneciesen en su estado de servidumbre? ¿Consentirá a sus ciudadanos ser despojados de su propiedad en beneficio del que los despoja, y no en beneficio de la emancipación del esclavo?. No lo podemos concebir. La nación americana no puede adoptar una política farisaica en esta cuestión.

 

Cualquier ley impuesta por su propio gobierno a sus ciudadanos los prevendría de mantener esclavos en el extranjero, y cualquier rechazo de este Gobierno de proteger tales ciudadanos en el mantenimiento de tal propiedad prohibida, no puede ir dirigido a herirlos, si no estrictamente el elevado y generoso objetivo de la redención del esclavo. El rescate de un esclavo de un ciudadano americano, con el propósito de colocarlo en las manos de los dirigentes españoles, sería moralmente un acto tan injusto como pueda ser imaginado, y sería además una escandalosa connivencia con el mal que se busca ser remediado.

 

El gobierno de los Estados Unidos, mientras acepta de la mano de sus ciudadanos, en cumplimiento de sus leyes, la manumisión de uno o más esclavos, se debe considerar a si mismo en la obligación de hacer cumplir la transformación de esa propiedad, de forma que la nueva persona no pueda ser despojada de sus sagrados derechos; y cuando defiende a uno de sus ciudadanos, cuya propiedad ha sido embargada o confiscada, de los tiránicos abusos del Gobierno Español, podría decirle, "No vas a poseer esclavos"; pero no permitir que esos esclavos estén encadenados para siempre. En cualquier caso inevitablemente y lógicamente estará obligado en insistir sobre la completa libertad del esclavo, viendo que la fe púnica de España, que ha causado a Inglaterra tantos problemas y gastos en el asunto del comercio de esclavos, no mantenga con subterfugios y engaños al esclavo liberado en un estado de servidumbre.

 

 

IV

 

FUERZAS EMPLEADAS POR ESPAÑA CONTRA CUBA

 

 

El Gobierno español pretende despreciar la Revolución cubana, denuncia a los patriotas como ladrones, la mayoría negros y chinos, deambulando en los bosques, y huyendo siempre ante la vista de la bayoneta española. Documentos, sin embargo, que de vez en cuando se ha visto obligado a publicar, y las indiscreciones de periódicos oficiales, revelan cuan falsas son esas afirmaciones, y los grandes sacrificios que España se impone a si misma para hacer frente a esta vilipendiada Revolución. Unos pocos hechos so suficientes para probar esto:

 

EJERCITO.- Cuando la Revolución comenzó en Octubre de 1868, España tenía un ejercito d 19700 hombres de todas las armas en Cuba, de los cuales 10000 estaban aptos para un servicio activo en el campo de combate, dejando 9700 para el guarnicionamiento de los fuertes, cárceles, hospitales, etc.

 

Desde el 1 de Diciembre de 1868 hasta el el 1 de Diciembre de 1871, alrededor de 60000 soldados han llegado de España (Diario de la Marina, 6 de Diciembre), es decir 20000 soldados por año. Últimamente han llegado algunos más, incluso se anuncia que se van a enviar 30000 a la isla, en tres divisiones, cada una de las cuales va a ser comandada por un General. A esta fuerza deben ser añadidos 9 regimientos y sobre 30 compañías de contra-guerrillas que hace un año sumaban alrededor de 12000 hombres. A parte de estos, los "Voluntarios" están esparcidos en cada ciudad de la isla, y se puede decir con certeza que nunca han sido menos de 40000; a pesar de que en más de una ocasión periódicos de La Habana han afirmado que sumaban hasta 100000, esto era solo charlatanería, ya que nunca ha habido en toda la isla tal número de hombres capaces de estar armados. De todas formas, España siempre ha tenido por encima de 30000 tropas regulares en el campo, respaldadas por 40 o 50000 voluntarios, perfectamente armados, preparados para guarnecer las ciudades y prevenir levantamientos en favor de la causa revolucionaria, contra los que los españoles siempre se guardaron prohibiendo a los criollos poseer armas.

 

PERDIDAS.- Las perdidas que los españoles en Cuba han sufrido son tan enormes que el gobierno nunca se ha atrevido a publicarlas oficialmente. Sin embargo, ha sido señalado en los periódicos de Madrid del 26 de Octubre pasado, y el gobierno no lo ha negado, que desde el comienzo de la guerra hasta Febrero de 1871, es decir en menos de 2 años y medio, han muerto 29700 hombres y 1748 oficiales del ejercito regular, o casi el 50 por ciento del número total llegado de la península durante ese periodo; un hecho que explica la necesidad de España de enviar a Cuba 20000 hombres por año, para reemplazar las bajas.

 

MARINA.- En 1870, antes de recibir las 30 cañoneras construidas en Nueva York, España tenía en las aguas cubanas 52 naves de guerra de todas clases, con unos 400 cañones. No tenemos datos fiables en los que estimar cualquier incremento posterior de barcos o cañones; pero es bien conocido que casi toda la flota completa de España, incluyendo sus mejores acorazados, están empleados hoy en vigilar las costas de Cuba.

 

ARMAMENTO.- Desde el 1 de Noviembre de 1868 a mitad de Diciembre de 1871, los españoles han importado a Cuba desde Nueva York las siguientes armas:

 

PARA EL EJERCITO Y LOS VOLUNTARIOS.

 

Rifles Remington,...............................................................40281

Rifles Peabody..................................................................... 5501

Carabinas Peabody............................................................. 1875

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47657

 

CONSIGNADO AL DEPARTAMENTO DE ARTILLERIA PARA LOS VOLUNTARIOS.

 

Rifles Remington.............................................................. 19718

Rifles Peabody.................................................................. 4451

Carabinas Remington (para la caballería).................... 6629

Carabinas Peabody (para la caballería)......................... 4062

Carabinas de otras clases................................................. 46

Mosquetes de otras clases............................................... 641

Pistolas y revólveres de varias clases............................ 562

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83766

 

ARMAS DE FUEGO DE VARIAS CLASES, IMPORTADAS POR CORPORACIONES, VOLUNTARIOS Y PERSONAS PRIVADAS.

 

De los Estados Unidos: 5000

De España: 3500

 

Total,................................................................................... 92266

 

El Diario de la Marina, periódico oficial de La Habana, el 14 de Noviembre de 1871 publicaba una declaración "oficial" de los gastos causados por la guerra desde el 14 de Noviembre de 1868 a finales de Octubre de 1871. La cantidad de $70.339.858, 40 o $23.446.532, 80 por cada año de guerra. Debe ser ser tenido en cuenta, que, esta suma, las contribuciones, irónicamente denominadas "voluntarias", pero que realmente eran forzadas, y que son frecuentemente donadas por la gente para apoyar a los voluntarios, no están incluidas; tampoco la deuda del Gobierno al Banco Español de La Habana, ni la cantidad de la Compañía de Vapores de Antonio Lopez & Co., por el transporte de las tropas. Con esto añadido los gastos de la guerra se incrementarían entre tres a cuatro millones de dólares por año. La suma confesada, $23.446.532, 80, es suficiente, sin embargo, para probar que España requiere 20000 hombres nuevos cada año con que continuar la guerra, y que cada hombre le cuesta $1.172,32 por año, y que sacrifica cada día 55 de sus hijos en una guerra sin gloria ni esperanza.

 

Podría ser a pesar de eso, como la Revolución de acuerdo a las afirmaciones españolas, está en sus últimos momentos, los gastos de la guerra, para el presente año, se disminuirían considerablemente. Veamos si el gobierno de España comparte esta creencia.

 

En el presupuesto general para la Isla de Cuba, para el año fiscal 1871-72, presentado en la Cortes por el Ministro de Ultramar el 26 de Octubre pasado, las entradas son calculadas en $40.091.833, 80, y las salidas en $27.481.570, 57, mostrando, consecuentemente unos ingresos netos de $12.610.263. En esta declaración los gastos ordinarios del Ejercito y la Marina figuran por valor de $11.978.878 y los extraordinarios por $705.385. Pero el ministro afirma que los $12.610.268 no ingresados serían así mismo aplicados para ese propósito; así, en realidad los gastos para el ejercito y la marina para la presente campaña son estimados en $25.294.526, o $1.747.994 más que cada año anterior. Incluso esta suma no será suficiente; ya que el Ministro de Ultramar públicamente declara que el superávit de ingresos y gastos no será suficiente para cubrir el déficit de años anteriores, y para atender los gastos extraordinarios de la guerra, por lo que pide a las Cortes que le autoricen para "establecer (discrecionalmente y sin consultar al pueblo Cubano), los impuestos que las necesidades de la guerra puedan requerir, y usar crédito para aumentar dinero para el Tesoro de Cuba".

 

Una crisis ministerial cause la suspensión de las Cortes antes de que el presupuesto fuese aprobado; pero esta aprobación es pura formalidad; y el hecho de no haberlo obtenido de ninguna manera impedirá al Ministro para exigir las contribuciones exactamente como si el presupuesto hubiera sido aprobado. Las Cortes nunca han fallado en dar al Ejecutivo carta blanca en todos los asuntos relativos a la opresión de las colonias, y en el debate, que resultó con el cierre de las Cortes, todos los partidos reconocieron el peligro de la revolución Cubana para la integridad de la nación, y acordaron que los sacrificios para su eliminación deberían ser ilimitados.

 

Finalmente, incluso el Rey Amadeo, a pesar de no estar bien asentado en el trono todavía, ha expresado el deseo de venir en persona a Cuba, para acabar con la insurrección, y a pesar de que siguiendo sabios consejos ha decidido no correr ese riesgo, ha, de no ser que el telégrafo mienta, tomado la decisión de ir de Madrid a Santander con el único propósito de dirigirse a 800 soldados que estaban a punto de salir para La Habana.

 

Y todo esto - para la persecución de unos cuantos vagabundos merodeando por los bosques!!!.

 

 

SIGUE